Pedro J. Cobo

No puedo saber lo que hay en los corazones de los prelados, pero si puedo juzgar lo que veo, sus acciones y que, como grupo, les importa más la opinión de los hombres que la de Dios
Esto no es una lucha por un trozo de tierra: es la eterna lucha por los símbolos, lo que une a Dios, pero que en este caso desune a los hombres