[De los variados círculos intelectuales online que han surgido desde los años 90, el movimiento neorreaccionario (NRx, también llamado “Ilustración Oscura”) es uno de los pocos que ha llegado a presentar cierta cohesión entre sus pensadores. Entre ellos, Nick Land y Curtis Yarvin han alcanzado un gran renombre en la literatura, la filosofía y la política en los últimos años. Sin embargo, Spandrell (bloguero e informático residente en China) es uno de los pocos que ha mantenido su anonimato después de 15 años de contribuciones.
Las siguientes traducciones presentadas con el permiso del autor proceden de varias entradas de su blog publicadas a mediados de la década pasada, antes de la primera legislatura de Donald Trump. En ellas podemos observar una visión punzante de la historia y el lenguaje y, aunque fuera de forma indirecta, una influencia en la conversación política actual.]
Elogio a Draco
El muy honorable comentarista Handle dejó en un comentario reciente su percepción de la superioridad de la cultura japonesa:
El nivel casi universal de cortesía, honestidad, amabilidad, eficiencia, ética laboral, competencia, inteligencia, iniciativa propia, la disposición a “ir más allá del cumplimiento del deber” y una consideración genuina por el cliente, incluso por un extranjero al que muestran una paciencia considerable, ha sido una experiencia extremadamente agradable para mí.
Este es un sentimiento muy común entre todos aquellos que viven en Japón durante cierto tiempo. Esto también sucede, en menor medida, en otros países asiáticos, como Taiwán, Singapur y Corea del Sur. Las razones de la cortesía, la amabilidad y la sencilla sensación de orden que se percibe en Japón son variadas. Algunas son genéticas, otras se basan en tradiciones muy arraigadas, pero algunas son bastante sencillas y directas.
Quizás el mejor momento que pasé cuando estudiaba en la universidad fue cuando fui a la biblioteca y tomé prestado el libro de las memorias de Lee Kuan Yew. Es un libro enorme, pesado y denso, falté a clase durante una semana para leerlo entero, pero es fascinante, y aprendí mucho leyéndolo. Gran parte del libro trata sobre la historia de la comunidad china en Malasia, cómo los singapurenses lucharon contra los malayos y entre ellos. Pero la parte más interesante fue aquella en la que Lee Kuan Yew confiesa sus influencias políticas.
Lee acababa de entrar en la universidad cuando Japón invadió Singapur en 1942. La invasión fue una sorpresa para todos, ya que se suponía que Singapur era una fortaleza inexpugnable, símbolo de la poderosa Gran Bretaña. El ejército japonés se apoderó de ella en poco más de una semana y no perdieron el tiempo hasta convertirse en los amos del lugar. Lee cuenta en sus memorias cómo, tras la derrota del ejército británico, la población colonial quedó conmocionada, pero también algo entusiasmada.
Claro, los blancos habían sido derrotados. Los blancos eran el epítome de la autoridad, eran tan impresionantes que parecían crear el orden de forma casi mágica. Pero ahora habían perdido, y ante esos japoneses que se parecían un poco a “nosotros”. Poco después, los jóvenes chinos, malayos e indios más arrogantes y violentos comenzaron a saquear y causar estragos en la ciudad. Los japoneses estaban demasiado ocupados torturando a los soldados británicos como para prestar atención a la situación en las calles, pero pronto se dieron cuenta, y no les gustó. Lee Kuan Yew cuenta cómo patrullas de soldados japoneses salieron a las calles y arrestaron a los jóvenes más fuertes y arrogantes que vieron sin hacer preguntas. Simplemente seleccionaron a los jóvenes que parecían problemáticos. Los llevaban a una playa cercana, los mataban, decapitando a algunos y colocando sus cabezas en picas en las principales calles de Singapur.
No hubo más saqueos ni ningún tipo de desorden.
Esto, junto con otras masacres selectivas contra partidarios locales del movimiento de resistencia en China y otros civiles opositores, se las conoce en su conjunto como las masacres de Sook Ching (que significa “purga” en el dialecto local). La versión oficial es que las masacres japonesas de civiles en Singapur dieron a los lugareños un sentido de soberanía ya que fueron atacados como una entidad política separada de sus gobernantes británicos. La incapacidad británica para proteger a los civiles les hizo perder la legitimidad para volver a gobernarlos jamás, lo que allanó el camino hacia la independencia de Singapur. Como una especie de Mandato del Cielo.
Pero, por supuesto, todo esto es un montón de tonterías racionalizantes. Lee Kuan Yew es tan grande que tuvo las pelotas de ser sincero en sus memorias. Decía que las masacres japonesas en Singapur le enseñaron una lección que le resultaría muy útil en su futura vida política: la violencia funciona, y la violencia aplastante funciona más rápido.
Los japoneses eran tipos duros y crueles, pero joder, impusieron el orden. Ni una hoja de árbol se atrevía a moverse sin su permiso en Singapur. El joven Lee debió sentir cierta admiración por cómo gobernaban los japoneses ya que pasó el resto de la ocupación aprendiendo japonés para servir como traductor de sus nuevos amos. Años más tarde, Lee defendió abiertamente las acciones de Deng Xiaoping en la plaza de Tiananmen en 1989.
Recordé este episodio leyendo las noticias japonesas. Afortunadamente, el Japón actual es un lugar diferente al de 1942, pero sería una mentira decir que todo ha cambiado. Detrás de la fachada de gente educada, honesta y agradable que ves, hay un mundo muy desagradable de acoso, hostigamiento y reglas irracionales.
Un hombre de 66 años de Osaka fue arrestado tras robar una moneda de 10 yenes de la caja de ofrendas de un templo cercano, fue llevado a juicio y condenado a un año de prisión. El juez dijo que sí, que 10 yenes es una miseria, pero que, al fin y al cabo, es dinero, y que el robo es un delito, por lo que tenía que ir a la cárcel. En primera instancia, había sido condenado a 20 meses, pero la apelación redujo la pena a un año. La noticia se hizo viral y a los internautas de todo el país les hizo bastante gracia. El comentario más común fue “un año por 10 yenes, menuda habitación barata se ha encontrado”. Efectivamente.
La ley en Japón puede ser muy draconiana, pero tampoco debes pensar que es dura y justa. Hay muchas historias de policías que violan a niñas menores de edad y ni siquiera son expulsados del cuerpo. La corrupción es generalizada, aunque insignificante (es un escándalo si robas 1 millón de yenes), y la yakuza está presente en todos los ámbitos de la sociedad hasta un punto casi cómico. Aun así, se puede argumentar que, en comparación con la Ley de los países occidentales modernos, donde los atracadores, ladrones y maleantes de todo tipo ni siquiera son llevados a los tribunales porque no hay suficientes cárceles para albergarlos, Japón es, en comparación, un lugar más justo. Sin duda, es más ordenado y agradable, aunque quizá no más feliz y divertido. Es un precio que estoy dispuesto a pagar.

El propósito de lo absurdo
Ron Unz dejó un comentario interesante en el blog de Steve Sailer:
En realidad, otra sospecha que he tenido a menudo es que gran parte de esas tonterías tan publicitadas, como el transexualismo y el matrimonio homosexual, tienen como objetivo sacar a la luz y exponer a los posibles alborotadores que podrían estar acechando entre las filas de la élite antes de que puedan ascender hasta convertirse en un problema grave. Como apoyo de esta hipótesis, las principales víctimas de las purgas suelen encontrarse en las áreas de la cultura popular, el entretenimiento, las celebridades y los medios de comunicación, las cuales constituyen un punto clave para controlar nuestra sociedad. Obviamente, es mucho más fácil y seguro detectar y purgar a un futuro Mel Gibson cuando es sólo un joven actor promesa que después de haber pasado una docena de años siendo la estrella número uno de Hollywood. La razón por la que el rey camina desnudo por la calle con su traje imaginario es para atraer y atrapar a aquellas personas que no están dispuestas a decir que ven lo que no está ahí. En un ejemplo histórico real, el emperador Calígula nombró a su caballo favorito para el cargo oficial más alto del Estado imperial romano. Qué mejor manera de quebrantar el espíritu de los senadores y comandantes potencialmente desleales a la vez que determinar cuáles de ellos podrían tener pensamientos no alineados.
Bien dicho. Pero, personalmente, lo que me llamó la atención es que tuviera que llegar a esta conclusión por sí mismo. Un hombre muy inteligente de unos 50 años tuvo que darse cuenta de esto personalmente, cuando debería ser algo perfectamente obvio.
El objetivo de escribir sobre Historia es facilitar que las personas descubran los patrones de la interacción humana, especialmente en la política, para que podamos comprender por qué suceden las cosas. Porque lo cierto es que siempre ocurren las mismas cosas a lo largo del tiempo.
Como suelo decir, considerando todos los factores, la mejor tradición histórica del mundo es la de China. El gobierno imperial ha dedicado mucha gente y recursos a escribir su Historia durante 3.000 años, y uno de los resultados de esta constante labor es que han dejado muchas historias interesantes sobre patrones importantes en la historia política, a menudo en forma de expresiones idiomáticas concisas de cuatro caracteres.
Al convertirlas en expresiones idiomáticas breves y concisas, se hacen mucho más accesibles a la memoria del público. Por eso cualquier chino que haya recibido una educación decente sabe lo que significa 指鹿為馬, zhi lu wei ma.
Letra por letra, significa “llamar caballo al ciervo”. Cuenta la historia de Zhao Gao, uno de los ministros más cercanos al primer emperador Qin. El emperador murió en el 210 a. C. y, poco después, comenzó la rebelión de Chen Sheng (un buen ejemplo de la historia como reflejo del gobierno), que en pocos años destruyó el primer imperio que la casa Qin había tardado siglos en construir
Qin fue capaz de conquistar todos los demás estados chinos y construir un imperio unificado porque había inventado el absolutismo de la realeza. En el siglo III a. C., Shang Yang reformó el gobierno Qin, despojó a la nobleza terrateniente de todos sus privilegios y estableció una burocracia centralizada para transmitir eficazmente la voluntad de la casa real. Un sistema racionalizado de castigos y recompensas convirtió a los campesinos en agricultores y soldados muy eficaces, y pronto los demás estados feudales tradicionales fueron barridos por los ejércitos absolutistas de Qin.
Lo curioso es lo que ocurre con la casa real. Como he dicho, este fue quizás el primer monarca absoluto del mundo que gobernó sobre una burocracia centralizada. Bueno, le ocurrieron muchas cosas a la casa Qin a lo largo de los años, pero centrémonos en el Primer Emperador. Cuando murió en el año 210 a. C. el príncipe heredero Fusu estaba en el ejército, en la frontera del norte. El emperador había muerto mientras recorría las provincias, y con él estaba su hijo menor, Huhai.
El emperador murió fuera de la capital, por lo que nadie en todo país podía tener conocimiento de ello. Los únicos que lo sabían eran su primer ministro, Li Si, y su ministro más cercano, Zhao Gao, probablemente un eunuco. Al parecer, a Zhao Gao no le gustaba mucho el príncipe heredero Fusu. Tenía motivos para pensar que Fusu lo odiaba y que lo ejecutaría tan pronto como se convirtiera en emperador. Así que Zhao Gao se dirige a Li Si y le dice: “Oye, el tipo ha muerto y somos los únicos que lo sabemos. A Fusu tampoco le gustas, así que ¿por qué no traemos a este chico, Huhai, y lo nombramos sucesor?”.
Li Si se mostró reacio, al igual que el propio Huhai, pero finalmente aceptaron el plan y enviaron un edicto imperial falsificado ordenando a Fusu a que se suicidara, lo cual, curiosamente, hizo, a pesar de la oposición de su séquito. Con el príncipe heredero Fusu fuera de juego, los tres regresaron a la capital y nombraron a Huhai segundo emperador Qin.
Poco después, Zhao Gao encontró una buena excusa y ejecutó a Li Si y a toda su familia, tomando el cargo de primer ministro. Obviamente él sabía demasiado. A continuación, procedió a ejecutar a todos los hermanos y hermanas del emperador, que eran pequeños puntos de Schelling, para que no hubiera disputas sobre quién tenía derecho al trono. Sin embargo, una vez que Huhai se sintió seguro en su trono, empezó a mostrarse poco cooperativo con Zhao Gao. La rebelión de Chen Sheng había comenzado y el imperio tenía dificultades para sofocarla. El emperador culpó a Zhao Gao del desastre y tenía razón. Pero a Zhao Gao no le gustó eso. Empezó a pensar que tal vez deberían cambiar de emperador, pero no estaba seguro de poder llevarlo a cabo.
Así que Zhao Gao lleva un ciervo al palacio. Agarrándolo por los cuernos, llama al emperador para que salga y le dice: “Mire, majestad, le he traído un buen caballo». El emperador, sin encontrarle la gracia, respondió: “Seguramente te equivocas al llamar caballo a un ciervo. ¿Verdad?”. Entonces, el emperador miró a todos los ministros. Algunos no dijeron nada, solo sudaban de los nervios. Otros proclamaron en voz alta lo magnífico que era ese caballo. “¡Qué gran caballo! ¡Mira qué cola! ¡Qué patas tan bonitas! Es un gran caballo, naturalmente el primer ministro Zhao Gao tiene el mejor gusto”.
Un pequeño grupo protestó diciendo que se trataba de un ciervo, no de un caballo. Poco después, fueron ejecutados sin miramientos. Y el propio Segundo Emperador fue asesinado tiempo después.
Esta historia apareció en los Registros del Gran Historiador, de Sima Qian, alrededor del año 100 a. C., convirtiéndose en parte del saber popular de la clase intelectual china. A partir de entonces, cada vez que alguien intentaba hacer algo similar, los ministros opositores podían decir “¡estás tratando de decir que un ciervo es un caballo, eh!”, lo que podía hacer que otros ministros indiferentes despertaran y te apoyaran… o que te mataran a ti y a toda tu familia.
En Occidente, por supuesto, tenemos el cuento de Hans Christian Andersen sobre el niño y el traje nuevo del emperador. Lo curioso es que se trata de una ficción y la historia trata simplemente de un niño que, con su corazón puro, se atreve a decir la verdad frente a los poderosos. La moraleja es que deberíamos avergonzarnos de nosotros mismos y aspirar a tener tanta virtud como el niño. Pero, por supuesto, en la vida real este niño hubiera sido arrestado y ejecutado junto con sus padres. Por eso, obviamente, nadie le dice al rey nada sobre sus ropas nuevas. No son estúpidos.
Esto dice mucho sobre las sensibilidades occidentales.

Hacer de la necesidad una virtud, o: sacar partido de la falta de vías alternativas para ascender socialmente
El tema más importante en las ciencias sociales, las humanidades o como quieras llamarlo, es qué impulsa el cambio cultural. Las cosas cambian, eso es bastante obvio, y los seres humanos llevan discutiendo sobre esto desde que comenzaron a pensar de forma abstracta. Ahora entendemos muchos cambios. La física nos dice por qué cambia el mundo físico: al obedecer las leyes de la física. La biología nos dice por qué cambian los seres vivos: a través de la evolución.
Lo que aún no hemos descubierto es por qué cambian las sociedades, el propio cambio cultural. Aquí definiríamos la cultura como comportamientos heredados por medios no genéticos.
Aún no hemos descubierto del todo las leyes del cambio cultural, y es que son inmensamente complicadas. Sabemos que tiene mucho que ver con la política y resulta que el mero hecho de intentar comprender la cultura es una declaración política, por lo que es difícil llevar a cabo una investigación genuina. Hay demasiado en juego.
Sin embargo, siempre me ha fascinado (diría que me obsesiona, pero esa palabra se ha abusado mucho últimamente por todo tipo de farsantes) por qué las diferentes sociedades hacen cosas diferentes y cómo las personas hacen cosas diferentes a lo largo de la historia. Incluso las mismas personas acaban teniendo opiniones diferentes con el paso del tiempo. Por supuesto, se podría aceptar el paradigma cristiano-ilustrado y pensar que simplemente han adquirido nueva información con el tiempo. Claro, de repente la gente se dio cuenta de que el matrimonio homosexual es un derecho humano.
O puede que aceptes mi idea conductista de la Ilustración Oscura de que cambiaron su comportamiento porque el comportamiento sigue al estatus y se dieron cuenta de que los medios para ganar estatus han cambiado. Esa sería una buena área en la que centrarse, el estudio de lo que las sociedades consideran estatus alto y cómo cambia.
El diálogo de los melios, quizás la primera red-pill de la historia, lo dejó muy claro. Los fuertes hacen lo que pueden, los débiles sufren lo que deben. Se podría reformular diciendo: “los que tienen un estatus alto hacen lo que quieren, los que tienen un estatus bajo hacen lo que deben, con el fin de elevar su estatus”. Lo cual, en los seres humanos, debido a la forma en que nuestro comportamiento queda impreso a través de la presión social, tiende a prevalecer incluso sobre el instinto de supervivencia.
Los melios eligieron la muerte antes que rendirse. Habían sido educados para esperar que la deshonra les llevaría a un estatus extremadamente bajo y que la muerte era algo preferible. Mientras luchaban por su libertad debieron sentirse bastante felices haciendo lo que les habría proporcionado un estatus elevado para toda la vida, si hubieran podido sobrevivir.
Así pues, las diferentes sociedades permiten diferentes caminos hacia un estatus elevado. Por supuesto, las sociedades no son exactamente libres para establecer una norma. Esas normas han evolucionado con el tiempo y la evolución funciona a través de las limitaciones ambientales. Incluso en su ausencia, siempre hay una deriva genética. Las prácticas extrañas evolucionan de forma aleatoria con el tiempo, en ausencia de una presión selectiva en su contra. Pero la mayoría de las veces, las limitaciones ambientales sobre la evolución social son bastante fáciles de ver.
Un par de cosas que leí recientemente me recordaron algo que siempre he pensado y sobre lo que he escrito en este blog desde el principio. Mi inquietud intelectual más básica ha sido comprender por qué la gente se ha vuelto cada vez más ideologizada a lo largo de mi vida. Recuerdo que en los años 80 la gente era bastante tolerante, pero luego se fueron enfadando cada vez más por cuestiones ideológicas bastante absurdas. Por supuesto, la situación está empeorando. A lo largo de los años, hemos desarrollado un buen marco conceptual para explicarlo: las espirales de señalización. Esto explica muchas cosas, pero no escribimos lo suficiente sobre lo que las impulsa. Lo que las hace ir más lento o más rápido. Mi corazonada durante mucho tiempo es que la economía ha sido quizás el factor más importante.
El Gran Estancamiento está aquí, la gran era del crecimiento económico mundial ha terminado y no va a volver. No inventaremos otra fuente de energía que supere al petróleo como el petróleo superó al carbón. No inventaremos otro método de locomoción que sea más rápido que un coche o un avión a reacción. Todo eso se ha ido, para siempre. Incluso la ley de Moore ha muerto. Algunas cosas como la genética o la ciencia de los materiales están avanzando. Pero eso no soluciona lo más importante. Gran parte del auge económico desde 1800 ha sido un auge demográfico de la población productiva. La población de Europa se multiplicó, llenando Europa y sus colonias, gran parte de las cuales eran tierras baldías. Eso no va a volver a suceder nunca más. Y da la casualidad de que las finanzas estatales de todo el mundo están configuradas de tal manera que se necesita un aumento de la población productiva para que el sistema siga funcionando. Pero eso no está sucediendo.
El sistema no funciona. La enorme masa de corrupción, basada en una economía de rentas, se está derrumbando ante nuestros ojos. Incluso si la tecnología siguiera avanzando, seguiríamos estando en una situación muy, muy complicada. Y no es así, así que ya te puedes imaginar. Durante algún tiempo después de la Segunda Guerra Mundial era muy fácil ganar dinero, pero ahora es muy difícil.

Si vives en una sociedad que está experimentando un auge económico, la forma más fácil de ganar estatus es probablemente ganar mucho dinero. Ganar dinero, conducir un coche de lujo, comprar ropa cara, quizás algún estúpido reloj suizo sobrevalorado, ir de vacaciones a alguna playa de lujo, cosas así. Mira algunas películas de los años 60 en Europa o Japón, echa un vistazo a la China actual. Allí la gente no es ideológica. Les da igual. Solo quieren ganar dinero. Tyler Cowen estuvo recientemente en Nigeria y cuenta que los musulmanes y los cristianos se llevan bien allí porque están demasiado ocupados ganando dinero como para preocuparse mucho por la religión.
Entonces, ¿cuándo le importa a la gente la religión, o la ideología, que es más o menos lo mismo? Cuando resulta ser la mejor manera de conseguir estatus, claro. Si es fácil ganar estatus con dinero, te compras un reloj de lujo. Si no hay forma de ganar dinero, necesitas otra cosa. ¿Qué otra cosa? Bueno, siempre puedes ser más santurrón que nadie.
Vi un tuit de un japonés que comentaba cómo últimamente los templos se llenan de gente por Año Nuevo. Esto se considera normalmente una tradición sintoísta, pero él recuerda claramente que, cuando era niño, los templos siempre estaban vacíos. Ahora no solo se llenan en Año Nuevo, sino que hay gente yendo todo el tiempo. Y mientras que en los años 70 y 80 la gente simplemente iba allí y se inclinaba al tuntún, ahora todo el mundo acude y realiza un complicado ritual sin faltas. Dos reverencias, un aplauso, una reverencia. Ahora es habitual que la gente tenga opiniones muy firmes sobre el alma de la nación, nuestras tradiciones sagradas y todo eso. Buena suerte si intentas encontrar eso en las películas antiguas. La televisión es un otro muy buen ejemplo. Ahora la mitad de la programación son historias y relatos sobre lo maravilloso que es nuestro país. Antes eran chicas en minifalda y coches rápidos. ¿Qué ha pasado?
La economía japonesa se fue al garete, eso es lo que pasó. Bueno, no se fue del todo al garete. En términos nominales, los japoneses han mantenido un PIB per cápita bastante respetable. Pero el crecimiento económico se ha desplomado, los impuestos han subido, la deuda ha subido. Es muy difícil ganar dinero. Puedes conseguir un trabajo, pero no un trabajo que te dé un estatus elevado. Entonces, ¿qué haces? Vas mucho al templo y te inclinas con gran reverencia. ¿Ves? Ahora eres una buena persona. Es lo mínimo que puedes hacer.
Siempre he pensado que las espirales ideológicas que estamos viendo últimamente tienen mucho que ver con eso. ¿Por qué los periodistas estadounidenses son semejantes izquierdistas insufribles? Porque no les pagan. La industria está destrozada, es muy difícil conseguir un trabajo decente. Así que tienen que competir en pureza. ¿Por qué Europa está llena de movimientos regionalistas, algunos de ellos incluso amenazando con la independencia? Porque las economías rurales se han derrumbado. Ya no hay nada fuera de las grandes ciudades, excepto en Alemania, y no por mucho tiempo. Así que lo que hace la gente del campo es hacer de la necesidad una virtud y presumir sin cesar de su rusticidad. “Oye, aquí hablamos escocés. Ah, y comemos haggies”. Con un poco de suerte, pueden conseguir un trabajo en el Parlamento escocés. El sector público no está estancado.
¿Cómo estaba la economía mundial en la década de 1930, cuando se desató el infierno ideológico en todo el mundo? Creo que ya entiendes lo que quiero decir. Por supuesto, este no es el único factor que afecta a las espirales de señalización, pero es un factor importante en cómo se filtran en la sociedad en general. Las élites siempre están practicando juegos de señalización para competir entre sí. El dinero no te da estatus cuando tienes demasiado. El dinero sí te da estatus cuando no lo tienes. Ahora bien, hoy en día no hay mucho dinero que ganar para nadie, así que nos quedamos con los juegos de señalización. Eso no va a cambiar a menos que tengamos un auge económico, pero la economía de rentas, la mala demografía y el estancamiento tecnológico lo han hecho imposible. Así que la espiral de señalización continuará. La única pregunta es hacia qué lado va a girar.
[Traducción de Francisco Dodro]