Sobre la mesa, una agenda pequeña de bolsillo, con tapas de piel de cocodrilo, estrecha y no mayor a lo largo de una cajetilla de tabaco. Escrita con la pericia de un miniaturista cantonés. Y un hombre –José Antonio Primo de Rivera– que apunta lo que apunta porque está pensando ya en su biografía final.Un hombre de fe ante una cercanía a la muerte de la que era muy consciente. En Diario secreto de José Antonio (Espasa) conocerán detalles sobre su personalidad fuera de todo cliché, citas personales y reflexiones políticas, con un trasfondo central como era la profunda animadversión mutua entre Franco y José Antonio. Asimismo, conocerán a un Primo de Rivera enamoradizo, con romances constantes y aventuras numerosas. José Antonio Martín Otín, ‘Petón’, deja por unos momentos sus labores deportivas, como representante de futbolistas y una de las voces más reconocidas del periodismo deportivo, para adentrarse en otra de sus pasiones: la historia de España.
¿Por qué este libro sobre José Antonio Primo de Rivera y qué descubren sus notas? ¿Ha encontrado detalles que le hayan sorprendido?
El personaje tiene vigencia, atractivo en sí mismo por encima de la deformación de su imagen. Eso es un hecho, la cantidad de bibliografía que sigue deduciendo lo demuestra. José Antonio ya había sugerido a alguna amiga –Carmen Muñoz Rocatallada– que fuera tomando notas para la biografía que algún día caería sobre él resumiendo su vida. Parece que esas notas y las crónicas de un mes crucial en su existencia, marzo del 36, responden a ese afán. Notas para una autobiografía. Y la verdad es que el libro es una sorpresa constante, el propio diario lo es físicamente, y la cantidad de inéditos que acompañan a la agenda y que nacen de años de investigación, también son novedad, algunos muy importantes.
¿Por qué tanto resentimiento hacia José Antonio? ¿Tal vez por querer llevar a cabo proyectos que describen algunos como idealistas o utópicos, como realizar una profunda reforma agraria, instaurar una propiedad individual…?
Eso lo explicó muy bien Juan Velarde en la retrospectiva crónica de aquel momento, un buen análisis el del profesor. Además de todas estas razones que, como dice el economista asturiano, le condenan de antemano, viene luego la deformación de su discurso político y de su propia personalidad. En esa coincidencia estaban cómodos los antagonistas políticos de izquierdas y derechas y los historiadores de ambas corrientes.
¿José Antonio pudo ser un tradicionalista y un revolucionario?
No literalmente. José Antonio va a la síntesis de tradición –no es un tradicionalista– y revolución sin alejarse mucho de otras escuelas de pensamiento que agrupan a españoles en los que late una inquietud parecida. No es casual que la definición de España como una unidad de destino se encuentre ya en Giner de los Ríos en 1866.
Fue un visionario en muchos aspectos y el primero que se opuso al golpe del 36, ¿fue un ejemplo de reconciliación entre todos los españoles?
Sin duda. El primero de todos, quizá por el azar terrible de encontrarse preso en Alicante y con una cercanía a la muerte de la que era muy consciente. Las palabras de su hermano, destinadas a cerrar un libro que Miguel Primo de Rivera estaba escribiendo sobre esos días finales y que nunca publicó, lo explican bien. Decía Miguel que había esperado para concluir ese libro a que en España pudieran entenderse las palabras de perdón que reclamaba José Antonio en su despedida. No cerraron el libro de Miguel, pero cierran este Diario Secreto.
Estas notas evidencian que se ha tergiversado la figura y la historia de José Antonio
Constantemente. La manipulación de su figura, la anulación de su discurso y la utilización hasta el hastío de cuatro de sus frases y sus símbolos, no se improvisó. La figura de José Antonio descendió hasta lo inane de tanto manosearla, aquello fue agotador.
¿Falta en España criterio, cultura, sobre la historia de España? ¿Los españoles valoramos muy poco nuestra historia?
Pero eso ya está en Quevedo, en Cadalso, en Ganivet… en todos los adolorados hijos de España que saben de su grandeza histórica y se estremecen ante la dejadez de una patria que es capaz de despreciar sus mejores hechos. Mejoramos poco. Menos mal que hay una corriente hispánica que crece ultramar más que aquí y que reclama la historia española, admirable en cuanto fue capaz de hacer algo que ninguna nación podrá hacer jamás: dar al mundo un mundo nuevo. Y en lugar de hacerlo desde el exterminio, se fundió con él. Hay que estudiar más. Y repetir la verdad sin cansarse.
Cuentan que Unamuno vio en José Antonio «un cerebro privilegiado, tal vez el más prometedor de la Europa contemporánea». Salvador de Madariaga lo definió como una personalidad «valiente, inteligente e idealista», incluso «¡maestro!» le llamó Manuel Machado Y, buen escritor
Sí, su relación con los intelectuales nacía de la comprensión entre iguales. Ya lo anunció Claudio Sánchez Albornoz en el Parlamento cuando vaticinó que terminaría sentándose a su lado. No tuvo tiempo, pero es inacabable la relación de intelectuales que le apreciaban y lamentaron su muerte como una pérdida para España, no para una parte de España. Y sí, era un buen escritor. Eso lo explicaba bien Torrente Ballester cuando significaba lo poco acostumbrado que estaba el personal a ver en el político algo que iba más allá del ejercicio de la política, el afán cultural y el dominio de la palabra, escrita y hablada, por ejemplo.
Habrá que aclarar ese supuesto machismo o antifeminismo. Precisamente Mercedes Formica, figura destacada del feminismo español como responsable de la profunda reforma del código civil a favor de los derechos de la mujer, se declaró fiel discípula de José Antonio.
Mercedes Formica tuvo el reconocimiento internacional por su labor valiente y solitaria en defensa de la mujer contra las leyes franquistas que aherrojaban los derechos femeninos hasta extremos insólitos, la casa no era del matrimonio sino del marido. Lo hizo desde una forma de pensar joseantoniana. El caso que denunció en un artículo legendario desde las páginas de ABC –«El domicilio conyugal» – sirvió para rectificar aquella secuencia injusta y fue la mayor conquista del feminismo español desde Clara Campoamor. La respuesta fue que un gobierno municipal de extrema izquierda le quitara el busto que recordaba su defensa de la mujer de la plaza gaditana en la que la ciudad recordaba su arrojo. Todavía no se lo han devuelto a Cádiz, que es la primera agraviada, más que Formica.
Por otra parte, el diario muestra al José Antonio más íntimo, el amante. Un José Antonio no tan político, sino humanizado.
Su primer amor fue Pilar Azlor, la duquesa de Luna y de Villahermosa. Primero e inolvidable. Luego tuvo romances constantes y aventuras numerosas. Era aficionado a la conquista y se le daba bien, por lo visto. A las que narra el libro, varias desconocidas, se pueden añadir bastantes anécdotas en esa lid, que no entraron en el Diario por falta de espacio, algunas sorprendentes, muy curiosas.
Y el perdón como valor importante. Muere con el alma serena: «Perdón con toda el alma a cuantos me hayan podido dañar u ofender, sin ninguna excepción, y ruego que me perdonen todos aquellos a quienes deba la reparación de algún agravio grande o chico».
El perdón y la verdad, la defensa de la verdad. Sin miedos. José Antonio es un cristiano que lleva el humanismo de su fe a la expresión política. Con sus dudas en cuanto al propio comportamiento, de las que jamás se desprendió y que enriquecen su personalidad lejos del fanatismo o de la tentación populista; hay más material inédito, suyo, que se detiene en eso, muy interesante pero prolijo y difícil de incluir en un libro como este.
Rosa Chacel, Salvador de Madariaga, Loquillo… se acercaron a conocer la figura de José Antonio ¿Se entendería hoy a José Antonio Primo de Rivera?
Me parece que El Diario Secreto ayuda a entender bien a José Antonio. Los personajes que citas llegaron a él desde la honradez intelectual, necesaria para decirse la verdad a uno mismo, y la cultura. Pero en el Diario habla él mismo, la contextualización ayuda a explicar parte de eso, pero lo fundamental está en lo que dice. La síntesis que persigue para unir españoles, que recalca hasta el último párrafo que escribe en su vida, es lo más importante y lo que resume todo lo que pretende.