Esta entrevista con Miguel Anxo Bastos Boubeta (A Bouciña, 1967) tuvo lugar en su despacho de la Facultad de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Santiago de Compostela. Mientras preparaba el material y tomaba asiento, fijándome en los detalles de la sala, no pude evitar recordar la impresión que Murray Rothbard dejó en Hans-Hermann Hoppe cuando este entró en su despacho en la Universidad de Nueva York por primera vez. La sala irradiaba humildad, los escuetos recortes de periódico en las paredes y la impresora a su derecha apenas merecían algo de atención ante la enorme cantidad de libros y documentos, apilados en diferentes posiciones para aprovechar al máximo el espacio disponible, en varias mesas, en la estantería y también entre el entrevistador y entrevistado. Si bien la gran masa de volúmenes desbordándose poéticamente de las paredes podría verse reflejada en el estudio de Jean Baudrillard en París, aquí no se respira el aire de tabaco, ni de intelectualismo afrancesado, ni tampoco hay espacio para pausas tensas.
El profesor Bastos, con cierta sensibilidad socrática, admite su ignorancia en temas que desconoce. Hablando de la Teoría Monetaria Moderna (tan pertinente hoy en día) reitera su falta de conocimiento en esta área, me remite a sus autores referentes en esta área (Juan Ramón Rallo, Stephanie Kelton), a autores del pasado que han tratado estos temas (C.H. Douglas, los economistas crank) y a su propia sensibilidad en sus indagaciones sobre la Historia (el debate de la banca libre en la escuela austríaca, la emisión de monedas de hierro por parte de los espartanos cuyo desgaste acelerado incentivaba su uso).
En este aspecto, no esconde ases en la manga ni indica qué camino tomar, prefiriendo señalar donde ha visto ofuscamientos y donde ha encontrado tierra batida, en ocasiones haciendo los caminos el mismo, describiendo sus formas, su direcciones y hacia qué fines podrían llevarnos. Su honestidad y transparencia descaradas, en el mejor de los sentidos, levantan pasiones en los estudiantes de la USC y en su público de Internet (con varios canales dedicados a la edición y publicación de sus charlas, tertulias, discursos y entrevistas en formato video). Estas pasiones se ven correspondidas por su interés en los proyectos de sus estudiantes y de los jóvenes gallegos. Quizás por ello, y porque la entrevista fue realizada en gallego, cuando le ofrecí ver el borrador de la entrevista antes de publicarla, rechazó la oferta, diciendo que se fiaba de mí.
He insertado varios enlaces a libros y temas mencionados a los que ambos hacemos referencia en la entrevista. Las opiniones publicadas en este artículo no deben ser consideradas como consejos de inversión.
Ha comentado en varios ocasiones la máxima de Juan de Lugo: “solo Dios conoce el precio justo”. Sin embargo, hoy en día uno se puede percatar de que la lengua en la que se establece el precio justo en los mercados de Wall Street, el London Metal Exchange y el Baltic Exchange es el inglés ¿Es este el verdadero idioma del Dios cristiano, en contraposición con el Latín, el idioma de preferencia por los filósofos de la Escuela de Salamanca?
Supongo que Juan de Lugo, el cardenal jesuita, quería decir que es imposible para una mente humana colocar los precios, y al final lo que llamamos mercados es un agregado de mentes humanas, no es algo superior a las mentes humanas. Siempre existió un viejo debate de la teología medieval sobre si el rey o alguna institución podía colocar el precio justo de un intercambio. Es decir, que solo Dios es capaz de ponerlo. Porque no puedes decir que ningún gobierno puede ponerlo, es que ninguna persona puede ponerlo, y estos mercados, lo mismo. Los mercados no los pone Wall Street, Wall Street no es una persona. Son personas que hacen interacciones, aunque sean en microsegundos.
Pero las hacen todas en inglés.
Pero hablan en inglés porque se escogió como una especie de lengua koiné, para los mercados. Para los que cooperan en Wall Street, sí. Supongo que los que trabajan en otro tipo de bolsas no tienen que hablar entre ellos en inglés, porque ahora los mercados son mundiales. Los del profesor de Lugo no eran mundiales. O sea, eran mundiales en última instancia pero no eran automáticamente en inglés como es ahora y en otra época era en otras lenguas. Pero era una lengua como puede ser como cuando se buscó en su momento el Latín o en otros siglos el francés a nivel europeo, que eran lenguas que eran de comunicación internacional. Pero no tiene nada más. Se utilizan porque tienen un uso funcional para unas funciones. No sé si estos brókeres, por ejemplo, si un bróker de Alemania al llegar a casa habla en inglés. Tal vez no, pero en ese negocio sí. Es como un lenguaje matemático, el lenguaje matemático también es universal.
Los números, la formulación matemática es universal, como tal se pensó así. Ya lo desarrolló Leibniz cuando quiso crear la pan-lengua, o sea, una lengua universal, que fue un debate que se dio muchas veces en la historia, como crear Esperanto, interlinguas, Latin sin flexiones, todo tipo de cosas. Leibniz intentó crear una especie de lengua universal también, o estaba en la mente de los filósofos de aquella época. Eso lo explica también Umberto Eco en un libro que se llama La búsqueda de la lengua perfecta. Quiero decir que hubo ideas de crear lenguas así y uno de estos experimentos fue crearla. Y de ahí sale, en parte, la anotación matemática actual. Entonces se usaban las matemáticas para hablarse entre ellos, en ese tipo de lengua. Era la pretensión que tenían.
Supongo que en los mercados buscarían algún tipo de lenguaje para comunicarse. Tampoco creo que sea un inglés muy exquisito. No es un lenguaje literario, es un inglés muy simplificado, que se entiendan todos y que funcionen así. No es una lengua que después sirva para literatura o que sirva para expresar temas muy elaborados. Simplemente tienen uso común entre ellos, los brókeres, de las palabras, de stocks… y ese bróker alemán opera con esas palabras. Quizás no escribirá o no leerá novelas escritas en ese idioma. Por eso se mete una koiné, porque debe ser un idioma muy simple. Debe haber unas 500-1.000 palabras que todos conocen y que todos usan.
Albert Hirschman, al que una vez nombró su “enemigo”, señala 3 tesis en las que se desenvuelven los argumentos del movimiento reaccionario (perversidad, futilidad, riesgo) en su libro Retóricas de la Intrasigencia.
Lo que digo es que es un libro muy auto-subversivo. Me estás preguntando por él cuando lo leí hace 20 años, cuando hablaba de cultura económica. Es un libro muy potente en el que él explicaba los argumentos que daban los reaccionarios para criticar las ideas de progreso y de avance social. Lo que pasa es que, en mi opinión, como es un honrado, él explica las ideas de los reaccionarios, que les llama él. Pero las explica tan bien que son mejores que la críticas que hace él.
¿Usted no piensa que estas tesis tienen cierta base sólida?
Las tesis que dicen los reaccionarios sí. Pero el libro de Hirschman expone lo que dicen ellos, los que él llama “reaccionarios”. Expone los argumentos reaccionarios y después los critica.
¿Por qué usted lo llama su “enemigo”?
No, mi enemigo no. Seguramente me exprese mal. No sé si en aquella ocasión lo dije, tal vez en aquella ocasión lo dije. Hable de él alguna vez, no me cae mal, es un señor muy interesante. Tiene muchos temas. Tiene ese libro de Salida, Voz y Lealtad. Tiene algún otro libro más que se llama La Estrategia del desarrollo económico. También hay una biografía muy buena de él, de Luca Meldonesi, si le gusta el tema, que expone muy bien para principiantes su pensamiento. Es un autor muy interesante, ¿pero qué pasa? Que él es tan honrado que expone las teorías de los reaccionarios y las expone tan bien, que le queda mejor, le queda más convincente la teoría del reaccionario que la crítica que hace de él. Por eso digo que es un libro auto-subversivo, que se mata así mismo.
Hirschman escribió poco después sobre la redacción de este libro en su auto-biografía, tratando este aspecto de su obra.
Repito, él quiere criticar eso, pero las críticas no le salen tan bien como expone el reaccionario. Obviamente es una interpretación mía porque yo no estoy en la mente del señor. Pero parece que en el fondo lo que le interesa más son los argumentos reaccionarios que lo que quiere proponer él. Obviamente es una interpretación mía, yo no sé lo que quería hacer. Pero digo que le quedan mejor expresados unos que otros.
Curtis Yarvin planteó que Murray Rothbard, el célebre historiador y pensador libertario, re-empaquetó el liberalismo de Manchester del siglo XIX como el libertarianismo en el siglo XX.
En muchos aspectos sí, lo que pasa es que lo lleva a todos los aspectos. Quiero decir, el liberalismo de Manchester, normalmente, era un liberalismo de un gobierno limitado, pero Rothbard dice que si el gobierno no debe interferir en la economía, ¿por qué debe interferir en la justicia, interferir en la defensa o interferir en las obras públicas? Es decir, ¿por qué no llevar el liberalismo a todo? ¿Por qué no llevar la no-intervención a todos los puntos? ¿Por qué parar solo ahí? Los liberales clásicos daban unas funciones básicas al estado, pequeño, pero unas funciones propias, y el resto que fueran cosa del mercado. Pero Rothbard dice, oye, ¿por qué no llevar también el Liberalismo a las cosas propias del Estado? ¿Por qué no hay mercados en Justicia? ¿Por qué no va a haber mercados en obras públicas o en las infraestructuras clásicas? ¿Por qué no?
Lo que hace Rothbard es, eso sí es muy interesante que lo recuerde, es que no solo lo re-empaqueta, es que es mucho más manchesteriano de lo que parece, en que los manchesterianos eran antiimperialistas. Y esto es una cosa que se olvida cuando se estudia el anarco-capitalismo, o se estudia este tipo de ideas libertarias, es que lo principal es la política exterior no-activa, es una política exterior de no intervención, es una política exterior no-imperialista y antiimperalista. Y esto viene antes que el mercado, y antes que cualquier otra cosa que podamos poner. Porque, para los libertarios, el estado nace y crece en las guerras, y cuanto menos guerra halla y cuanto más paz halla, menos justificación habrá para el Estado. Esa es la tesis de Rothbard, entonces Rothbard se opone a cualquier tipo de aventura imperial y cualquier tipo de idea, digamos, no defensiva, no justificada.
Los manchesterianos tenían un sistema muy semejante. De entre los manchesterianos, muchos eran de la elite de little-englanders, es decir, quieren una Inglaterra pequeña, sin imperio. Y eran librecambistas. No sabría cómo colocaros en el sistema partidista de la época, pero sí que eran antiimperalistas. Estaban muy opuestos a las aventuras de Rhodes y toda esta gente, a la expansión imperial. Eran muy contrarios al imperio británico. Y es que el imperio británico mataba las libertades británicas. Pero eso también lo dice Rothbard. La expansión imperial americana implica al mismo tiempo una restricción de la libertad del interior. Sobre él hice un trabajo una vez, se llama antiimperialismo de derechas, ahí explico mejor a lo que me refiero. Todos los imperios nos enseñan una tradición antiimperial, y la tradición antiimperial muchas veces es de derechas no de izquierdas.
¿Cómo definiría la guerra justa entonces?
El problema es determinar quien no inicia la agresión, demostrar que tu no buscaste la agresión. Pero claro, en todas las guerras se reclama a la justicia, o aducir que si estabas amenazado, como la guerra de Ucrania. Supuestamente la guerra justa es una guerra defensiva. Pero Rothbard y estos pensadores no son pacifistas, no son rollo Gandhi ni nada de eso. Si te atacan tienes derecho a defenderte, pero si te atacan, no buscar tú problemas donde no los hay.
El libro de La Revolución Gerencial es el libro más popular de Burnham.
Un ex-trotskista, y se le nota en el libro. Tiene otro libro que me gusta más que se llama Los Maquiavelistas, los defensores de la libertad y hay otro también muy bueno que se llama el Suicidio de Occidente. Creo que Burnham citó, en la Revolución Gerencial, los cálculos que había hecho Trotsky, cuando decía que la desigualdad en la Unión Soviética era mayor que en Estados Unidos. Pero todo esto ya estaba en un libro de un escritor italiano que se llamaba Bruno Rizzi, la Burocratización del mundo, que también fue un ex-trotskista. Básicamente señala que en las sociedades modernas los que llevan estos modelos de organización son los directivos, las nuevas clases dirigentes, los managers, que no son los propietarios de las empresas, son directivos de la industria. Esto cambia la forma de entender el mundo. Aquí se dan las viejas tesis de convergencia, es decir, que si en Occidente las empresas no están dirigidas por propietarios, sino por técnicos, y si en la URSS las empresas están también dirigidas por técnicos, al final van a tender a la convergencia de sistemas. Aquella famosa Vodka Cola, de Charles Levinson, que señalaba la convergencia, por decirlo así, de las formas de funcionar de ambos sistemas. Esa era la teoría en los años 70, que se creía que iba a haber una especie de dirección mundial por los managers, por los directivos.
En este libro Burnham menciona mismamente que el mundo iba a estar dominado por EEUU, Japón y Alemania. Y justo a finales del siglo XX fueron EEUU, Japón y Alemania los países con mayor PIB, aunque entonces este era un mejor indicador de la capacidad económica.
Porque no le daba mucho futuro a la Unión Soviética. Pero incluso las sociedades occidentales iban a estar dirigidas por managers.
Uno de los temas de este libro es el sistema de trueque, poniendo en duda la capacidad del oro como instrumento de cambio; Burnham llama las reservas de oro en EEUU “las reservas inútiles de Fort Knox”.
Pero ese es el respaldo. Yo no estoy de acuerdo con eso. Ahora, en el trueque sí, pero buena parte del comercio mundial se realiza mediante cámaras de compensación, no se realiza utilizando dinero real, ya que depende del comercio entre estados.
Con todo esto que hemos vivido desde entonces: el colapso del sistema Bretton Woods, la supremacía del dinero fíat, la creación de Bitcoin y la reciente subida del precio del oro. ¿Cómo interpreta usted la incertidumbre de los mercados en esta área de la economía?
El precio del oro no es que se recupere, es que tiene dos partes: una de cambio y otra de refugio. En este aspecto estas anticipando que puede haber convulsiones o algún tipo de crisis o de caos o de cosas así. Es entonces cuando el oro sube. También sube cuando se devalúan las monedas.
Entonces,¿ve alguna solución a largo plazo sobre este tema?
Si la inestabilidad del dólar aumenta se intentará sustituirlo por otras. Sea por el euro, bien sea por otro tipo de moneda basada en el oro, o por el yuan. Por otra parte, la memoria histórica que tenemos de esto es de 50 años, desde que se abandonó el oro, por lo que no tenemos mucha experiencia en saber lo que pasó en otros tiempos, porque en otros tiempos hasta la inflación era diferente. Tú podías inflar la moneda con los asignados, como en la Revolución Francesa, pero la gente acababa refugiándose en el oro; dejaban de usar asignados y podían ahorrar en oro. A día de hoy no tienes eso como alternativa, puedes ahorrar en oro, pero no se usa como moneda.
Hace una década conversó con Ana Pontón en la TVG analizando los resultados de las elecciones gallegas de 2016. En 10 minutos ambos enmarcaron el futuro político de Galicia, augurando la caída de las izquierdas de Podemos, mientras que usted también señaló los puntos fuertes del BNG: “partido simpático”, “de la tierra”, “gente que quedó es leal”; y sus puntos débiles: “falta de transversalidad” y “muleta de la izquierda”. Han pasado casi 10 años y sus predicciones fueron más que acertadas viendo los resultados electorales desde entonces. Ahora convendría volver a preguntar: ¿cómo ve la situación política en Galicia en el corto plazo?
La política gallega es muy estable desde hace mucho tiempo. No es previsible grandes movimientos, ni siquiera demográficos. Se dice que por la demografía hay muchos jóvenes que quieren cambios y demás, pero hay pocos jóvenes. Incluso los jóvenes que vienen no tienden a la izquierda como antes, o la buena parte de ellos no son de izquierdas. Parece que las fuerzas más populares entre los jóvenes son de derecha o de extrema derecha, al menos a día de hoy, en buena parte de los jóvenes, no en todos. Entonces no es previsible un trasvase de votos. El BNG es un partido muy sólido y muy bien montado, siempre lo digo. A diferencia de las Mareas que no estaban bien organizadas, el Bloque es un partido muy correoso, que dura, está pensado para ser fiable y duradero. En ese aspecto no veo problema en que el BNG vaya a mantener muy buenos resultados. El problema es que para ganar el BNG tiene que quitar votos que ahora están en el PP. ¿Y cómo haces?
Hay un problema de los partidos leninistas y el PG, que es el partido líder do BNG, que es un partido de corte leninista, diseñado con el principio leninista. Vladimir Lenin decía “prefiero pocos pero seguros”, poca gente pero que sea segura, antes que tener mucha gente que se nos desbande; la estrategia es esa. Es un partido muy viejo, es el más viejo de Galicia, el PG como tal, es el partido más viejo de Galicia. El Bloque no, creo que el bloque es algo posterior, pero más viejo que el PP debe ser, que el actual PP.
El PG es un partido sólido, con más de 50 años, está bien fundado bien estructurado. Posiblemente dure mucho tiempo más, y es que tiene una capacidad organizativa muy grande, tiene sindicatos, tiene ecologistas, tiene un montón de colectivos alrededor. El problema es que se concentra en un nicho electoral, tiene sus votantes pero parece que no quiere abrirse a otros sectores. Quiere conservar lo que tiene. Repito, tienes que conseguir que la gente que vota al PP, y no me vale el PSOE, pase a votarte a ti. Y es que no le ven la estrategia ahí. Y es que es más, la estrategia muchas veces es la contraria, es una estrategia de fidelizar. Por ejemplo, “estamos con Venezuela”, “estamos con Putin”, o condenamos tal…. toman posturas muy impopulares, que no son para ganar votos, desde luego, pero son para fidelizar a los tuyos, para marcar el territorio de quienes son los míos.
Esto tiene una explicación, los sociólogos lo llaman señalización [signalling]. Es decir, si eres religioso tienes que creer cosas un poco absurdas, como por ejemplo, la resurrección de los muertos. Precisamente por así se marca una religión, porque tienes que creer en esas cosas, porque si tu dices, no 2+2 es 4 ¿qué mérito tiene que 2+2 es 4? ¿Cómo te señaliza? Es decir, una religión tiene que tener aspectos simbólicos o aspectos de creencia que sean exclusivos de esa religión, que te diga “no se come carne los viernes”, todos estos ritos, que pueden ser increíbles. Está la resurrección de Cristo que ya es increíble en su tiempo, de hecho, por eso se hace, no es una cosa fácil de creer. Pero hay que creer en eso, si no, no eres católico, no eres budista, no eres mormón, o eres ateo. Si eres católico tienes que creer en algo.
Con un partido político se tienen que creer en cosas, y tienes que mantener un núcleo duro, de tal forma que le sea difícil a los demás meterse ahí. Salvo que estés metido en el ajo. Por ejemplo, aquí se defiende la lucha anticolonial, donde se dé esta causa, nosotros estamos en ella. No son populares, defender a Venezuela no es popular, defender más o menos a Putin, o no defenderlo pero no andar debatiendo ese tema, no es popular, pero marca. Es decir, quien es de esto tiene que creer en estas cosas. Si no, no eres de esto. Una persona no politizada que quiera crecer en el partido, los típicos arribistas que quieren llegar allí, para ellos les es más difícil, porque no son capaces de meterse en esa dinámica.
Porque se da la lealtad.
Porque se da la lealtad, claro, por eso digo que toda religión tiene que tener símbolos, signos, señales. Si no, no tiene una religión.
En su último libro (O pequeno é possível, Através Editora) usted sondea las posibilidades de la disolución de los grandes estados a favor de entidades más pequeñas y compactas y se atreve, incluso, a trazar las pautas para una Galicia independiente en las últimas páginas del libro. Para cerrar la entrevista, volviendo a la Iglesia, ¿cómo prevé la transformación cultural que respaldaría movimientos transformadores considerando el repliegue definitivo de la Iglesia en las instituciones de toda Europa?
Pero eso depende, ya hubo etapas así. Emmanuel Todd sacó un libro reciente llamado La derrota de Occidente (2024). Es un señor agnóstico, no religioso, que señala que la causa del declive de Occidente, de Europa, es la falta de religión.
¿Y como vería usted que se podría obtener esta transformación que derivaría en estos cambios?
Una de las causas del declive es la Unión Europea. No me gusta polemizar en balde pero está siendo un fracaso para Europa, y hay que empezar a decirlo. Porque la gente confunde el mercado común con la Unión Europea cuando son cosas distintas. El Mercado Común era cuando los países se ponían de acuerdo entre sí para comerciar y circular y estas cosas. Vale, eso sí fue un éxito. Pero cuando eso se transforma en un aparato de poder, en una superestructura que quiere gobernar Europa desde la Comisión Europea, desde su sistema, eso cambia su naturaleza, porque comienza a hacer leyes para toda Europa, a hacer normas para toda Europa. Desde la ecología, el control económico a través del euro… y ahí creo que esta el fracaso, por lo menos comenzar a discutir esto.
Repito que cuando pienso en estas cosas no pienso en un programa de acción política ni algo para hacer mañana, sino en pensar en estos temas y empezar a discutirlos. Y sobre todo, lo que quiero con este libro, mi intención, es criticar la lógica de la integración, pensando que cuanto más grande es un territorio mejor va a funcionar, o se van a obtener consecuencias positivas por esta integración, y en eso no estoy de acuerdo. Eso es lo que niego ahí.
Pero, ¿específicamente en el caso de Galicia?
Estamos acostumbrados a un modelo irlandés, en el sentido de que es un pueblo oprimido en Europa, que lucha, y que acaba con su independencia. Lo que digo ahí es que las independencias no caen así. Muchas veces te caen en las manos, en cualquier momento. Lo que sí que tienes que tener es una estructura administrativa previa. Si pasara cualquier cosa, en España o en Europa, Europa se dividiría en estados, pero en España el Estado se dividiría en comunidades autónomas, porque ya tiene una administración previa, ya saben organizarse, ya tienen lo básico, la organización hecha. Entonces, a partir de ahí, se construirían estados sobre realidades administrativas previas, no se construirían sobre la nada, no sobre la base nacional, sino sobre una base administrativa. Esto es algo que puede pasar en cualquier momento.
¿10 años? ¿20 años?
También lo que falta es paciencia.
Los modernos…
Los modernos lo quieren todo ya. “Inmanentizar el escatón”, como decía Voeglin. Los modernos quieren todo ya y quieren verlo ellos mismos. No. Esto llegará cuando llegue. También hay una cosa: todo pueblo que quiere ser independiente acaba siendo, si quiere y persiste queriendo.