Políticos libertarios y populistas de derechas

Políticos cuyas carreras demuestran la existencia de vasos comunicantes

En anteriores artículos hablé sobre qué diferenciaba a los libertarios, específicamente a los paleolibertarios, de los liberales. En este, querría demostrar cómo hay casos de libertarios que han hecho su carrera política dentro de la extrema derecha, del populismo de derechas. Si bien el término extrema derecha puede ser polémico, no habría que preocuparse, ya que, en palabras de Pedro Carlos González Cuevas, la derecha es aquella que tiene una visión pesimista de la realidad, que entiende que la naturaleza del ser humano no es perfecta; mientras que extremo significa únicamente creer poseer la verdad política.

Ya sabemos que el libertario por excelencia, Murray Rothbard, apoyó a Pat Buchanan, pero hubo libertarios, específicamente en política, en ese entorno de la derecha más dura. El primer caso es Ron Paul (en la fotografía). Ron Paul fue un congresista por Texas, un hombre de principios que nunca se negó a definirse como libertario.

Durante toda su carrera política estuvo principalmente afiliado al Partido Republicano y promovió la desaparición del Estado en la vida del ciudadano medio. Lo hizo centrándose en varias cuestiones que consideraba fundamentales, como la intervención militar en países extranjeros o la banca central. Entendía, en términos de Randolph Bourne, que la guerra era la salud del Estado y que el crecimiento masivo del Estado de bienestar no podría haberse dado sin la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial.

Para favorecer ese sistema imperialista a nivel externo y asistencialista a nivel interno, Estados Unidos necesitaba tener una herramienta monetaria, y esa herramienta era la Reserva Federal. La Reserva Federal no es más que un cártel estafador que puede imprimir dinero a mansalva y, como Estados Unidos ha sido desde la Primera Guerra Mundial la potencia hegemónica, la demanda exterior del dólar está prácticamente garantizada. Pero esa demanda no ha evitado la inflación. El dólar, desde la fundación de la Fed en 1913, ha perdido el 97 % de su valor.

Ron Paul participó también en unas primarias presidenciales en el Partido Republicano en 2008 y 2012, frente a candidatos neoconservadores. Esas campañas movilizaron a un sector joven que luego acabó en el Tea Party, un movimiento contra los impuestos y el Estado faraónico ya no solo por el New Deal, sino por el Obamacare. Ese movimiento dio lugar a la extrema derecha del GOP bajo el Freedom Caucus, impulsor de la campaña de Donald Trump en 2016.

La campaña de Ron Paul era sencilla: eliminar impuestos, reducir gasto, acabar con la Reserva Federal y acabar con toda la ayuda exterior. Eso enfadó a determinados grupos neoconservadores que vetaron a Ron Paul en todo debate en las primarias. Al final no ganó, pero sembró una semilla, como ya la había sembrado años antes Pat Buchanan (que tampoco ganó), consiguiendo mover la ventana de Overton.

Esa pequeña huella de Ron Paul ha sido continuada por Thomas Massie, que, junto al hijo de Ron, el senador Rand Paul, se opuso a todas las medidas Covid (confinamientos, mascarillas…), a la vigilancia masiva, al endeudamiento y al gasto masivo federal, llegando a votar en contra de la BBB (Big Beautiful Bill) del presidente Donald Trump; pero sin dejar de votar nunca en contra de las fronteras abiertas o a favor de las armas, como buen republicano de la América profunda.

Además, junto al Freedom Caucus, los populistas de derechas, llegó a convencer a miembros como el senador Mike Lee o los congresistas Matt Gaetz, Marjorie Taylor Greene o Lauren Boebert para votar a favor de cerrar la Reserva Federal. También muchos de ellos votaron en contra de Kevin McCarthy como speaker del Congreso por haber autorizado la ayuda a Ucrania y aumentos masivos de gasto público.

El libertario Hans-Hermann Hoppe también influenció a determinados políticos, más en el caso europeo. Él defendió desde el libertarismo, como ya he dicho en otras ocasiones, que la inmigración tolerada y promovida por el Estado es una invasión de la propiedad. Además de enfrentarse con los liberales por ser demócratas, ya que él siempre ha defendido la monarquía absoluta frente a la democracia liberal como forma de gobierno más cercana al ideal libertario, por ser un gobierno de propiedad privada.

Aquí cabe hablar del príncipe de Liechtenstein, Hans Adam II. Hans Adam es amigo de Hoppe y ha defendido desde su reinado la Escuela Austriaca de Economía. Escribió El Estado en el Tercer Milenio defendiendo posturas a favor de la descentralización política y de reducir el peso del Estado. Influenciado por su amigo Hoppe, Liechtenstein como país sigue siendo una democracia, pero limitada constitucionalmente por el poder de veto del monarca. A su vez, los municipios se pueden secesionar o, con una mayoría muy amplia, pueden acabar con la propia monarquía. Los impuestos son muy reducidos y la propia monarquía no se financia con estos, sino con sus propios negocios. En un artículo en 2003, la BBC calificó a Liechtenstein como la última monarquía absoluta de Europa, lo que no va desencaminado.

Hoppe también fundó un think tank llamado Property and Freedom Society, bajo el cual siguió colaborando con el paleoconservador Paul Gottfried, artífice de la campaña de Pat Buchanan, y fue de los pioneros de la Alt-right, invitando a defensores del etnopluralismo como Jared Taylor o el difunto Richard Lynn a sus conferencias.

Allí invitó al político polaco Janusz Korwin-Mikke, que habló sobre cómo los valores de la Unión Europea eran contrarios a los valores europeos. Korwin fue un histórico anticomunista que empezó en posiciones más liberales, hablando bien, por ejemplo, de Margaret Thatcher, y defendiendo de manera radical el libre mercado, pero pasó a posturas más reaccionarias y monárquicas, críticas con la democracia. Estuvo presente en todas las coaliciones polacas de extrema derecha, fundando un partido con su nombre, KORWiN (que tras su salida se llama Nueva Esperanza), y llegando a aliarse con el Movimiento Nacional, jóvenes nacionalistas identitarios polacos, en una coalición llamada Konfederacja (Confederación).

En una entrevista afirmó que la idea de la confederación la tomó de Dixieland. Su influencia es tal que el actual presidente, Sławomir Mentzen, también tiene muchos componentes libertarios: un libertarismo radical, aliado de los demás nacionalismos europeos y de la derecha más dura, en un eurogrupo profundamente antiimperialista.

Ahora, como fue expulsado de su partido por escándalos personales, decidió colaborar con el político monárquico y tradicionalista Grzegorz Braun, uniendo a paleolibertarios y tradicionalistas católicos. Y ha llegado a adoptar algunas de sus ideas, como defender Bitcoin frente al control monetario estatal, la salida de Polonia de la Unión Europea y el fin de toda colaboración polaca en guerras ajenas.

En diversos partidos de la extrema derecha europea ha habido casos de influencia liberal y libertaria, pero no de un paleolibertarismo reaccionario como el de Korwin. Si bien muchos han leído a Ludwig von Mises o Friedrich Hayek, no todos pueden ser asociados a esa corriente. Por ejemplo, en Francia, los ideólogos del Frente Nacional en los años 90, Yvan Blot y Jean-Yves Le Gallou, dirigían el Club de l’Horloge, un think tank promotor del nacional liberalismo, que recomendaba lecturas de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, no sin ser criticado por Alain de Benoist.

En el FPÖ austriaco, Barbara Kolm, directora del Instituto Hayek, es diputada y ha redactado programas de desregulación y reducción de impuestos. En la AfD alemana existen vínculos a través de la Sociedad Hayek. Hayek fue un intelectual liberal que, por cierto, defendió a Salazar y Pinochet. También Peter Boehringer, diputado de la AfD, es defensor de la Escuela Austriaca, respaldando el oro y oponiéndose al Banco Central Europeo. En verdad, muchos miembros de la AfD colaboran con Philipp Bagus, conocido libertario alemán que vive en España y trabaja con Jesús Huerta de Soto.

Aunque los casos más asociados al populismo de derechas son los del eurodiputado de la AfD Tomasz Froelich, del ala más derechista e identitaria, quien dirigió el blog libertario de derechas en Alemania y cita a autores reaccionarios como Kuehnelt-Leddihn, además de haber leído el famoso Democracy: The God that Failed de Hoppe, y que me comentó que era lector de Jesús Huerta de Soto y Philipp Bagus. Y, de las viejas glorias libertarias, miembro del Mises Institute, el think tank de Ron Paul, el caso más llamativo es el de Godfrey Bloom, eurodiputado del UKIP, que afirmó en el Parlamento Europeo mencionando a Rothbard que había que colgar a los políticos que cobrasen impuestos abusivos e imprimiesen más moneda generando inflación.

La idea que subyace a este artículo es, por tanto, entender que hubo grandes políticos en la extrema derecha identificados con el libertarismo, pero no con un libertarismo entendido como la privatización de alguna empresa pública, sino con un proyecto reaccionario e identitario, que pretendía revertir el siglo XX. Y por ello solo puede casar con la derecha nacionalista y social.

Economista y politólogo, ha escrito también artículos en Chronicles y Mises Institute

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