Javier Bilbao

Esa popularidad de la actitud combativa de Trump hacia los periodistas da idea de lo extendida que está en la población (la estadounidense, al menos) la sospecha de que la prensa actúa como un bloque monolítico
No tiene sentido pretender exportar a España o a cualquier otro lugar esta doctrina progresista que allí (en Estados Unidos) nace y allí debe perecer
Abruma la cantidad de casos en los últimos años en los que una condena mediática, sin proceso legal mediante, ha logrado eliminar de la vida pública o erosionar la reputación de alguien por algún comentario, gesto, broma o acusación de violación o acoso sexual dado que el «Believe Women/Yo sí te creo, hermana» pasa a ser un principio epistemológico
Defender la unidad de España y desentenderse de la Hispanidad también sería un posicionamiento cojo y de escaso alcance
«El servilismo vergonzoso y antipatriótico de nuestros periódicos burgueses y el de casi todos los periodistas costarricenses». Si esa era una característica de las repúblicas bananeras entonces en España vamos bien encaminados hacia una
Hay en todo este fenómeno político-mediático que estamos analizando una instrumentalización de la moral, que es utilizada básicamente como garrote contra el enemigo de turno
En Estados Unidos hay que juzgar a las personas en función de su raza (en España según su sexo) y no según su comportamiento, así lo establece la moral progresista mediante su rodillo mediático
En el imaginario colectivo tanto los teddy boys como más adelante los simpatizantes del National Front pasaron a ser los malos de la película en la narrativa mediático-política y, ciertamente, tenían todos los ingredientes para ello
El militar y notable hispanista de origen irlandés Edward Blaquiere advirtió a Francia de que conquistar Argelia iba a tener un resultado muy diferente del que suponía la India para Gran Bretaña
No hay sutileza alguna en su mensaje que permita guardar las formas: es explícita y orgullosamente un panfleto feminista. No pretende ser ninguna otra cosa