Excitar la confrontación del público en torno a la identidad racial o sexual no es desde luego una contribución al mundo de la que puedan sentirse orgullosos, pues logra lo contrario de lo que pretenden alcanzar
«La España posterior a Franco apostó a ser un Estado postnacional, ahora incompatible con un contexto mundial que exige cohesión nacional, soberanía y fronteras. Aún estamos a tiempo de cambiar el rumbo»