Éric Zemmour: Occidente bien vale una misa

El último libro del político y escritor francés abre un valiente debate sobre cuestiones cruciales que incumben a todo el continente

El polémico periodista conservador francés Éric Zemmour ha visitado recientemente nuestro país con motivo de la publicación en español de su libro La messe n’est pas dite (2025). El título de la edición española, Occidente bien vale una misa: Por un resurgimiento judeocristiano en Europa, creo queresponde mejor al objetivo del ensayo.

Y es que, con este libro, Zemmour ha querido enviar un mensaje a los cristianos de Francia, y también de Europa, para que, sin complejos, reivindiquen sus valores morales y religiosos porque, en su opinión, mientras la cristiandad perdure en Europa, la civilización occidental no morirá.

Éric Zemmour es autor de varios libros de ensayo, alguno de ellos especialmente exitoso. En 2014 publicó Le suicide français, con más de 400.000 ejemplares vendidos. En septiembre de 2021, volvió con el mismo tema en La France n’a pas dit son dernier mot; una especie de segunda parte del libro anterior, que le sirvió para justificar su paso a la política. Zemmour dejó de entonces de escribir en Le Figaro, periódico en el que había colaborado desde 2013, para crear el partido Reconquête (REC) y anunciar su candidatura a laselecciones presidenciales de 2022.

En la primera vuelta de aquellas elecciones, Zemmour quedó en cuarta posición con cerca de dos millones y medio de votos, un 7,07% del electorado. Muy por delante de él estuvieron Emmanuel Macron (27,85%), Marine Le Pen (23,15%) y Jean-Luc Mélenchon (21,95%). Este último, antiguo socialista, había fundado en 2017 La Francia insumisa (LFI), inspirado por el partido Podemos de Pablo Iglesias.

No fue aquel un mal resultado para Zemmour si tenemos en cuenta que la candidata del Partido Republicano, Valérie Pécresse, obtuvo el 4,78% de los votos y la socialista, Anne Hidalgo, sólo fue votada por 1,75% de los electores.

Éric Zemmour nació en 1958 en Montreuil, un barrio del departamento Seine-Saint-Denis cercano a París, donde hoy se concentra un buen número de inmigrantes de religión musulmana. Los padres de Éric eran judíos sefardíes que vivieron en la Argelia francesa hasta que, en 1952, se instalaron en Francia. Éric fue educado en la tradición judía.

Zemmour comienza su libro explicando por qué, sin ser católico ni cristiano, está dispuesto a defender el catolicismo y a luchar por la visibilidad de los cristianos: “Francia sin el cristianismo no es Francia. Y yo quiero seguir viviendo en Francia”. El autor de Occidente bien vale una misa expone sus tesis y las presenta ordenadas de siete capítulos que pueden resumirse de la siguiente forma:

1. La islamización de Europa

Judíos y cristianos están en la misma guerra. Si desaparece el catolicismo desaparecerán los europeos y Europa será islamizada.

El cristianismo, al contrario del islam, nace como religión individualista. El mensaje evangélico se dirige al individuo, busca la salvación de su alma. Si se pierden los valores cristianos, se pierde la libertad individual.

La Iglesia ha dado a Europa su forma, su unidad y su cultura. Gracias a los monjes de los monasterios se conservó el arte y la cultura.

2. EEU y Europa

Existen profundos lazos intelectuales entre los dos lados del Atlántico. Los padres fundadores habían leído a Montesquieu y a Rousseau y los revolucionarios franceses se guiaron por los primeros pasos de la República americana.

Existe una mala conciencia occidental que tiene orígenes distintos en EEUU que en Europa. Mientras que, a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, Europa se avergüenza de su actuación frente a los judíos, EEUU lo hace por la esclavitud de los negros.

Las manifestaciones de los años 1960 tras el asesinato de Martin Luther King, y la muerte de George Floyd en 2020, prepararon la llegada del wokismo y, con él, la persecución a los valores tradicionales americanos. Los wokistas son “puritanos sin Dios”, creyentes de la justicia social y enemigos del proyecto fundacional americano.

En los años sesenta los “deconstructores” los posmodernos franceses y, en particular, los filósofos Foucault, Deleuze, Derrida, Guattari y Lyotard, fueron las estrellas de los campus norteamericanos. La llamada French Theory, tras echar raíces en EEUU, volvió a Francia convertida en estrategia woke; para lo que se sirvió delas Facultades de Sciences Po.

3. El wokismo y el islam

En Europa, y sobre todo en Francia, el wokismo, que exalta las minorías sexuales y raciales tanto como el odio al hombre blanco heterosexual, ha conectado con el islam, creando un arma destinada a lograr la sumisión de las élites a las masas islámicas. Jean-Luc Mélenchon ha aprovechado políticamente la alianza de la juventud de los barrios islamizados con los estudiantes para hacer del islamo-gauchisme una de las señas de identidad de su partido, La France insumise (LFI).

Esta alianza del wokismo con el islam tiene como enemigo común la civilización europea occidental que, como decía de Gaulle, es de raza blanca, de religión cristiana y de cultura greco-romana. Se trata, dice Zemmour, “del pacto germano soviético de nuestro tiempo”. Los judíos son imperialistas blancos.

4. El antisemitismo hoy

El 7 de octubre de 2023 esos movimientos de acercamiento de la izquierda con el islam salieron a la luz. Más de un millar de israelíes fueron masacrados, las mujeres violadas y asesinadas y los niños descuartizados por comandos sanguinarios yihadistas llegados de Gaza. Ese “progrom”, inédito desde la Segunda Guerra Mundial, fue seguido de inmensas manifestaciones de apoyo a Palestina en casi todas las principales capitales europeas. La respuesta de Israel, la guerra de Gaza, ha sido la excusa para mostrar el odio a los judíos de la nueva izquierda islamista, islamo-gauchiste para los franceses, que desde hace años estaba gestándose en las universidades y los barrios de ciudades occidentales.

Ante esta situación, el cristianismo occidental está más desarmado que nunca. Su sentimiento de culpabilidad le tiene incapaz de reaccionar frente a la invasión migratoria islámica. Su “universalismo” le impide comprender que el wokismo es el brazo armado de la lucha contra Occidente.

5. Lo que la historia nos puede enseñar

Zemmour repasa la historia del cristianismo en Oriente y en Occidente durante la Edad Media, desde la guerra santa iniciada por Mahoma en el siglo VII hasta la caída de Constantinopla en 1453, pasando por la respuesta occidental de las cruzadas lanzadas por el Papa Urbano II al inicio del siglo XI para señalar que la iglesia católica “salvó a Occidente de la amenaza islámica”. En su reciente viaje a España, Zemmour ha alabado la Reconquista española.

Esa resistencia medieval choca con la actual actitud de la Europa occidental ante la inmigración masiva de población musulmana que, en Francia, han llegado ya a la tercera generación:

“Las formas islámicas impregnan poco a poco el espacio europeo, mientras que las formas cristianas se borran y desaparecen, (…) Los europeos cada vez son menos numerosos y menos cristianos en medio de los musulmanes que cada vez son más numerosos y más musulmanes.”

6. Qué se puede hacer

Eric Zemmour considera que cada vez hay más judíos y más católicos concienciados de que sólo su alianza podría salvar Francia, y también Europa, de la islamización. Y es que ambos sufren la misma amenaza. El escritor convertido en político recuerda un viejo proverbio árabe que dice: “Después del sábado viene el domingo” y señala, por si acaso alguien no lo entiende, que el sábado es el día de los judíos y el domingo el de los cristianos.

Gran parte de la juventud musulmana nacida en Francia, desde su más tierna infancia ha sido educada en el odio a la cultura francesa en las propias escuelas republicanas. No se trata de atacar sino de defenderse. No de conquistar sino de salvarnos. Debemos proteger la familia y la nación.

Para sobrevivir, dice Zemmour, la cristiandad europea debe llevar a cabo una revolución cultural en la que los judíos, y aquellos musulmanes con voluntad de integración, deberían participar.

Zemmour habla también del error de los franceses al creer que la laicidad iba a impedir el avance de la islamización en la población musulmana inmigrante. La laicidad fue el medio utilizado para luchar contra la influencia de la Iglesia en la sociedad francesa en el siglo XIX. De ahí que muchos creyeran que lo sería también para evitar la expansión del islam en la inmigración musulmana. Pero no ha sido así: “La ‘laicidad a la francesa’ —diceZemmour-– es una barrera frágil e insuficiente contra la islamización de nuestro país.

Creímos que bastaba con defender la libertad individual para que nuestra identidad cultural se mantuviera, y no tuvimos en cuenta que ésta es producto de aquella, y que, por tanto, si la identidad cultural se derrumba, nuestra libertad desaparecerá con ella.

7. Recristianizar Europa

Las sociedades occidentales han llegado a perder toda referencia religiosa, moral y cultural. Sin vínculos, sin raíces, sin autoridad, sin pasado sin historia, ninguna sociedad puede sobrevivir.

“La juventud occidental es la primera desde hace 2000 años que no ha recibido herencia religiosa alguna y casi ninguna cultural. Como los primeros cristianos de Roma, ignoran quien era Jesús. Sus miembros son los hijos del vacío asumido, reivindicado y glorificado. Ni familia, ni patria, ni historia, ni Dios, ni ritos, ni ancestros, y confrontados a un mundo violento. Por encima de ellos, unos adultos que no les transmiten nada; y, frente a ellos, ciertos musulmanes que afirman sin complejos y a veces con arrogancia, o sea, violencia, su identidad religiosa que es a la vez cultural y nacional”.

La batalla por el cristianismo en Europa no puede ser solamente una batalla por la fe. Hará falta defender su legado en la arquitectura, en el arte, en la cultura, en las leyes, en la política. Es necesario un combate cultural también desde la política.

En la turbulenta historia del siglo XX, concluye Eric Zemmour, ni el comunismo ni el nazismo consiguieron acabar con el cristianismo a pesar de que pusieron todos los medios a su alcance para ello. La virtud cristiana de la esperanza nos invita a pensar que tampoco el islam lo va a conseguir.

Solo con su presencia, Zemmour ha escandalizado a la izquierda española, y asustado a todos los que quieren ser siempre políticamente correctos. Basta con leer algunos titulares de la noticia de su visita para comprobarlo; “El regreso de Zemmour, el ultra francés que hace parecer moderada a Le Pen” es uno de ellos.

No puedo saber si Éric Zemmour es más o menos “ultra” que Marine Le Pen, pero sí puedo decir que este libro abre el debate sobre cuestiones que están sobre el tablero político y que, como ocurre en Francia, una gran mayoría de españoles no se atreve, o no nos atrevemos, a plantear.

Licenciada en Ciencias Exactas, profesora y escritora, autora de 'La gran estafa. El secuestro del sentido común en la educación' y 'El suicidio de Occidente: La renuncia a la transmisión del saber'

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