La AfD rasga el telón

Su triunfo en Sajonia-Anhalt marca un hito en la política alemana y consolida la evolución de un partido asediado por el establishment

AfD consiguió el 43,8 % de los votos en Sajonia-Anhalt y quedó a solo tres escaños de la mayoría absoluta en el Parlamento regional. Ulrich Siegmund (en la fotografía), el candidato de AfD ha conseguido una victoria para una formación conservadora que desde la fundación de la República Federal Alemana ha resultado imposible. La situación de ausencia de una derecha conservadora en Alemania ha durado hasta el 2013 cuando se fundó Alternative für Deutschland, AfD, un partido con escindidos de la CDU y del FDP, que dieron una imagen de partido conservador, economía liberal y ligeramente soberanista frente a la inmigración.

La posterior evolución hacia posiciones ideológicas más radicales le ha llevado a la AfD a convertirse en el segundo partido del país con un dominio predominante en los länders de la antigua Alemania oriental, cuyo retraso y competitividad con la masiva llegada de inmigrantes sirios, asiáticos y ucranianos ha hecho desaparecer las ayudas sociales para los estratos más débiles de la sociedad alemana.

La AfD aumentó claramente su apoyo en todos los grupos de población, sobre todo entre trabajadores y autónomos. Casi dos tercios de los trabajadores votaron por el partido, al igual que más de la mitad de los autónomos. Entre los votantes jóvenes, apenas un cinco por ciento considera que los democristianos tienen las mejores respuestas a los desafíos del futuro, y solo un tres por ciento piensa lo mismo de los socialdemócratas. Aunque el partido logró aumentar su respaldo tanto entre hombres como entre mujeres, su electorado sigue siendo marcadamente masculino. Los votos de AfD proceden de todos los partidos, demostrando la transversalidad de su discurso, del sector derechista de la CDU, pero también de una enorme proporción de trabajadores abandonados por el SPD y Die Grüne. A nivel educativo su voto representa el 7% de los universitarios; el 17 % de grado educativo superior; y el 14% de grado elemental. Por edad, los mayores de 60 años son un escaso 10 %; los menores de 30 % un 11 %; entre 45 y 59 años, un 15 %; y entre 30 y 44 años, un 16 %. La mitad de su voto proviene de ciudadanos de mediana edad, habitantes de pequeñas ciudades. En cuanto a grupo laboral, el 33% son obreros, el 29% parados, el 27% autónomos, el 19 % jubilados y el 17 % empleados.

Las tres razones principales para votar a la formación conservadora y no a los partidos de izquierda. fueron según las encuestas un 34 % el problema de la inmigración masiva; un 18,5 % la inseguridad ciudadana y otro 11 % el mantenimiento del Estado de bienestar para ciudadanos alemanes.

Por último, un factor decisivo para el éxito electoral parece haber sido la capacidad de la AfD para movilizar a muchas de las personas que en las elecciones anteriores no habían votado. De ningún otro sector obtuvo tantos votos adicionales. De este modo, el partido se benefició más que cualquier otro de la elevada participación electoral, que sobrepasó el 77 %. Unos 170.000 votos proceden de los abstencionistas que nunca habían votado anteriormente; otros 83.000 proceden de una CDU que les ha decepcionado y han abandonado hasta reducirla a mitad de su tamaño; otros 17.000 son liberales de la FDP, una formación ya extraparlamentaria a favor de la AfD; unos 12.000 proceden de a formación comunista Die Linke, que tenía su bastión en las regiones del este alemán;  6.000 de los socialdemócratas del SPD, y otros 2.000 de los ecologistas de Die Green, y finalmente AfD perdió 2.000 votos a favor de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), la formación de izquierda soberanista, que pretende limitar la inmigración en el espacio alemán.

La inmigración se ha convertido en el principal tema de discusión del espacio político. Alemania se asoma a un nuevo horizonte político donde los viejos partidos van siendo sustituidos de forma progresiva por nuevas siglas. La introducción masiva de millones de inmigrantes como mano de obra barata, para estimular la economía y el invierno demográfico germano, ha provocado un aumento de los asaltos sexuales, que ha sido un discurso muy trabajado por los nuevos grupos soberanistas. El programa de AfD subrayaba que quería desarrollar un programa de regreso de los trabajadores cualificados alemanes que emigraron al occidente en busca de mejores oportunidades abandonando su región, una de las más empobrecidas y envejecidas. Entre los incentivos previstos para ese programa retorno figura una prima económica de retorno, ayuda para comprar una vivienda, plazas en guarderías de conseguir el retorno de familias alemanas que regresen a Sajonia-Anhalt.

La AfD por dentro

La AfD fue fundada en 2013 por Bernd Lucke, Alexander Gauland y otros escindidos de la CDU para oponerse a las políticas de la eurozona, a los que se sumaron liberales de la FDP como Beatrix von Storch. Sin embargo, las luchas internas dentro de la joven formación conservadora han formado parte de su historia más reciente. Esas luchas han provocado que los liberales de Bernd Lucke y después los conservadores de Frauke Petry, en los siguientes cinco años han ido abandonando la formación, aunque fracasando en sus nuevos proyectos políticos que no afectaron el ritmo creciente de AfD. En el 2016 entraron en los parlamentos regionales de Baden-Wurtemberg, Renania-Palatinado, Sajonia-Anhalt, Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín. Al año siguiente Alexander Gauland y Alice Weidel fueron elegidos cabezas de lista para las elecciones federales de septiembre de 2017. El primero un conservador que había militado en la CDU y la segunda una economista de formación liberal, lesbiana que vive con una suiza de origen srilankes y tiene adoptados dos hijos.

La formación conservadora ha adoptado una bicefalia organizativa similar a los verdes, que impide un liderazgo fuerte y procura dar un equilibrio simétrico de género. Inicialmente fueron en los dos primeros años Bernd Lucke, Frauke Petry, Konrad Adam. Los dos siguientes años fueron Frauke Petry, Jörg Meuthen, con la salida de Frauke Petry, entró Alexander Gauland, que después sería sustituido por Tino Chrupalla, representante del ala más nacionalista. En el 2022 sería acompañado por Alice Weidel, como representante del ala liberal.

A nivel interno, la AfD dispone de dos corrientes internas organizadas; Alternative Mitte, en la que militan Jörg Meuthen, Alice Weidel y Beatrix von Storch, representantes de un discurso nacional liberalismo y del ordoliberalismo, mientras que la otra corriente, Der Flügel, estaría encabezada por Björn Höcke, Ulrich Siegmund y Tino Chrupalla. No obstante, aunque defienden la democracia directa a través de referéndum de la democracia suiza, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución obligó a la disolución de la corriente nacionalista völkisch Der Flügel y el partido ha sido investigado para proceder en caso necesario a su ilegalización. Medidas siempre solicitadas por la izquierda, aunque sus formaciones hayan demostrado ser claramente como Die Green, ir contra los intereses del país, al proceder al cierre de la energía nuclear y proceder a la reducción de la defensa del país.

Correspondencia con la AfD tiene la Junge Alternative für Deutschland, fundada en 2013, que, aunque independiente del partido es su rama juvenil. También la Desiderius-Erasmus-Stiftung, presidida por la antigua diputada de la CDU, Erika Steinbach, ejerce de Think Tank de la formación conservadora, aunque las demás fundaciones presionan para evitar las ayudas públicas que ellas si disfrutan.  A nivel internacional, la AfD dispone de su propio grupo en el parlamento europeo, la Europa de las Naciones Soberanas (ESN). Aunque los germanos son el elemento determinante, se ven acompañados por Reconquête (Francia), Renacimiento (Bulgaria), República (Eslovaquia), Libertad y democracia (Chequia) y Libertad y esperanza (Polonia). El ESN forma el tercer grupo de la derecha que colabora de forma táctica sumando sus apoyos a Patriotas y Conservadores a favor de la defensa de la soberanía moral y democrática.

En definitiva, AfD se ve con una presión mediática intensa por la amenaza de ilegalización; los atentados contra sus representantes, varios fueron hospitalizados por palizas, aunque no dejan de representar un trumpismo en forma germana. Sin embargo, el conservadurismo soberanista alemán sigue amenazado por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, que por el bien de la democracia debería desaparecer para evitar que la libertad sea patrimonio de unos pocos que sirven intereses de fuera del país.

Profesor titular de Hª Contemporánea, en la Universidad CEU San Pablo, Dr. en Hª Contemporánea por la Universidad de Deusto y de Derecho Político por la UNED. Autor, entre otros, de 'Historia del fascismo', Córdoba, Almuzara; 'Poland and Spain – Border Countries of the European Union', SCHEDAS-Uniwersytet Warzawski, Madrid-Varsovia,2021; 'El terrorismo en la Europa del Bienestar', Madrid, Dykinson, 2020 y 'El Beato Maloyan en el Gólgota de los armenios', Madrid, Encuentro, 2020; y 'La España del Desarrollo', Valladolid, Gallandbooks, 2014.

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