[Las mejores fiestas son a las que asisten los mejores invitados, e idealmente, donde se sirve el mejor vino. Más allá de las campañas electorales, las conferencias y los plenos están las reuniones de los clubs y las grandes celebraciones para cimentar el poder político, reuniendo a las élites con la “gente bonita”. Fue así un fenómeno recurrente en Occidente, desde Grecia y Roma, pasando por el Madrid del Siglo de Oro hasta las café societies de Viena y Paris. Sin embargo, el fantasma de las cancelaciones, la masificación de los eventosy la neurosis post-Covid, especialmente prevalente entre los más jóvenes, han hecho mella en la creación y el mantenimiento de amistades y de nuevos círculos literarios y artísticos.
Aquí, la socialite americana del siglo XXI Cecilia Hernando-Doldan (alias Lady Astor) le ha dado la vuelta a la tortilla. Con la fundación de Delphica Society, la argentina y su séquito se han volcado en la creación de eventos privados con artistas, escritores, pensadores y mecenas en diferentes ciudades de EE.UU., Latinoamérica y, en breve, Europa; estableciendo a su vez clubs privados donde los miembros pueden reunirse y charlar. En su primera entrevista en prensa hacemos un breve repaso a algunos de los momentos más importantes de su frenética carrera, echando un vistazo también a su mapa de futuro para las nuevas generaciones.]
¿Cuál fue el camino que te llevó a conocer a Ken Kesey?
Yo a los 10 años yo ya era una persona bastante formada. Es gracioso que lo diga así, pero fui una niña muy inquisitiva desde muy temprana edad, empecé a hablar de corrido a los 7 meses, un pequeño monstruito en lo verbal. Era también muy fanática de la música, mi papá era coleccionista de discos, y ya desde bebé tenía temas como por ejemplo Wooly Bully, de Sam the Sham and the Pharaohs, que era mi tema de cabecera. También me gustaba ir a pasear a una galería que se llamaba “Churba”, en la Avenida Cabildo, en el barrio de Belgrano de Buenos Aires, cerca de mi casa. Mis padres me dejaban ir allí, me llevaba mi padre con el coche y me quedaba una hora buscando cosas en la galería, buscando discos, remeras rockeras, charlando. Había un lugar específico en una galería que se llamaba “Rock show”. El dueño, Ricardo, me tenía ternura porque claro, yo era muy pequeñita, y venían todos los punks, los metaleros, todas las tribus de la época. Era una época en la que las tribus urbanas no eran políticas, sino que eran por ejes culturales, y eran la música que te gustaba, como te vestías, y eso te definía. Si eras new romantic, si eras rockabilly, si eras mod. Era muy distinto a lo de ahora. No era por el tema político, era una cuestión más estética. Una vez, un punk que paraba ahí en esa disquería me recomendó leer a Charles Bukowski. Le pedí a mi madre que me comprase un libro suyo. “La senda del perdedor” de la editorial Anagrama, fue el primer libro que tuve. Obviamente mi cabeza explotó, ¡era una niña! Estaba viendo un mundo adulto bastante turbio, bastante underground, y eso me fascinó. Pasé de ser una niña que recitaba a Shakespeare, que tenía ese amor por los sonetos, a de repente leer todo lo que fuera Lost Generation y Beat Generation.
Hay un bleeding de esos norteamericanos en París, en los años 20 y 30, que luego lo toman Kerouac, Burroughs y Ginsberg en los años 50. Eso termina en parte de la cultura de los 60. Podemos decir que los Merry Pranksters, per se, se gestaron en el 62, más o menos previo a toda la época de la Beatlemania. Un retrato de toda esta época y de cómo se va generando toda la cultura alrededor de Ken Kesey, sus amigos y los Merry Pranksters es el libro de Tom Wolfe “The Electric Kool-Aid Acid Test”. A mí ya me encantaba “Atrapado sin salida”, que sería “One flew over the cuckoo’s nest”, pero cuando terminé de leer el libro de Tom Wolfe, me termina fascinando toda la figura de Ken Kesey, y me dije a mi misma: “bueno, yo lo voy a buscar”. En aquel momento, estamos hablando de finales de los 90, yo todavía estoy en el instituto, en el colegio secundario, y encuentro una web que era intrepidtrips.com, que era la web que Ken Kesey tenía con Ken Babbs que era uno de los conductores de Furthur.
Me encontré con una web de Internet, un servidor de unos hippies, que era hipplanet.com, de donde conseguí mi primera cuenta de email gratuita. Todo muy Palo Alto, muy Silicon Valley, muy incipiente. Primero les envío un mail y acabo por mandarle unos poemas míos a Kesey, y la cuestión es que, bueno, me responde, y empezamos a entablar una relación. A él le encantaban mis poemas, unos poemas así medio psicodélicos, contando historias, qué se yo, muy joven, muy inocente, una cosa muy “sueño de una noche de verano”. Él tenía una art-house en el rancho de Oregon, donde vivía, y donde todavía estaba Furthur estaba ahí rodeado de sacos de heno.
¿Dónde guardaba él tus poemas exactamente?
Se ve que tenía toda el art-house, con diferentes poemas clavados en la pared de madera, obras de diferentes personas, entre las que había poemas míos. Y eso era un gran honor. De todo esto han pasado ya 25 años. Después, seguí mi correspondencia con Babbs, con Zane Kesey. Cuando murió Ken fue un golpe muy tremendo para mí. Me acuerdo de que estaba en casa de mi abuela, y lloré. Fue como si se muriera un padre para mí, porque estaba juntando dinero para poder ir a visitarle ahí al rancho en Oregón, y la verdad que fue brutal cuando él falleció. Fue uno de los primeros “famosos” que tuvo un gran impacto, me generó mucha angustia, también por ese deseo de querer conocerlo en persona y no poder llegar a lograrlo. Por suerte ahora todos mis filósofos favoritos y escritores favoritos están vivos.
Tengo la imagen en la cabeza de que Ken Kesey se había vuelto bastante reservado en lo que hacía. Me llama mucho la atención que sí que estuviera dispuesto a corresponderse con gente a través de Internet.
De hecho, a través en su web vendía blotter art y posters antiguos de los pranksters, como una forma también de mantener el rancho y las publicaciones de libros que tenía, de panfletos y de memorabilia. Pero al final, él tenía un poco de sabor amargo. Mucha gente no sabe que bastante temprano, ya en el 66, cuando el ácido se hace ilegal, él hace una fiesta donde pide que haya una Acid Test Graduation, diciéndole a la gente, “miren, ya experimentamos un montón con esto, ya vimos todo lo que había que ver, ahora la idea es seguirla, pero con la fuerza de nuestra propia mente, no todo el tiempo”. Porque ya por entonces Kesey se estaba dando cuenta de que la escena estaba virando hacia un costado más oscuro, y que ya había gente que estaba quedándose colgada con todo el tema del viaje.
Eso es algo que en España conocen muy bien porque está toda la obra de Escohotado. Él lo explica bastante bien. Una cosa es ser un entenauta, que es como se dice a las personas que exploran a partir del uso de enteógenos, todo lo que es plantas psicodélicas, pero que llega a la limitación material de “¿qué es lo que estamos haciendo?”, “¿qué es lo que nos estamos metiendo?”. Creo que este es un interrogante que viene muy a la orden del día, porque en Silicon Valley estamos viendo todo el fetichismo que tienen algunos desarrolladores con el ácido lisérgico, con la ayahuasca, con el DMT, y estas son todas cosas que son intrínsecas al desarrollo que es Silicon Valley, porque uno de los pranksters que es Stewart Brandt, creador de Whole Earth ‘Lectronic Link, uno de los fundadores de Silicon Valley. Hay una línea directa. Ahora nosotros tenemos un montón de gente, un montón de nerds que, digamos, han tenido vidas muy aburridas y que de repente están ahí, tienen el viaje, tienen esa experiencia, y cometen el mismo error que se cometió en el año 66. El propio Kesey tuvo sus primeros contactos con los alucinógenos, con el ácido, con el famoso experimento de la CIA.
El MK-ULTRA.
Claro. Fue cuando él estuvo viviendo con su esposa Faye, que es la primera con la que estuvo, antes de la famosa Mountain Girl. Cuando Ginsberg y otros estaban en la Universidad de Berkeley, había un sitio donde hacían experimentos de la CIA, por todo el tema del ácido lisérgico. Precisamente allí también se encontraba el Unabomber, trabajando en Berkeley, que también había participado en los experimentos antes.
Unos años antes de la muerte de Kesey y de irte a Barcelona, estuviste trabajando en la Universidad de Buenos Aires como ayudante del difunto Thomas More Robinson. ¿Cómo fue tu experiencia con él? Creo que en esa época hubo una pequeña edad de oro, como lo decís vosotros, había “popes” en la Universidad de Buenos Aires.
Sí, es así, bueno, podríamos decir rockstars de la filosofía. El profesor Robinson estuvo en el 97 visitando la Universidad de Buenos Aires como parte de su labor en conferencias internacionales en América Latina, para fomentar el estudio de la filosofía antigua. Él era un gran profesor emérito en Filosofía y Clásicos de la Universidad de Toronto y que entre el 1995 y 1998 fue el presidente de la International Plato Society. Entonces él dio una serie de conferencias en la Universidad de Buenos Aires. Yo en aquel momento estaba cursando Filosofía Antigua con María Isabel Santa Cruz y Griego Antiguo con la profesora Elena Huber, de origen alemán, muy famosa en toda Latinoamérica. Realmente es una de las profesoras más espectaculares que tuve. Ella fue quién me sugirió que fuéramos a una primera charla que daba el profesor Robinson, y la verdad que fue ir a escucharlo y enamorarme de él por la profundidad de su filosofía.
Su obra se centra, básicamente, en la exploración de conceptos como la psiqué, o sea, el alma en concepto platónico, su inmortalidad, el alma cósmica, la teoría de las formas, cómo nosotros nos reflejamos a ese yo ideal que hay en el mundo de las ideas, el tema de la sexualidad del alma, entre lo cósmico y lo individual, el alma como principio de la vida. Dentro de su argumento él expresa que el alma no solo es inmortal, sino que es uno de los impulsores del universo, porque las almas son perfectas, únicas, e inmortales dentro de esa cosmología, y esto es algo muy cercano al pensamiento cristiano en el que me crie. El Platonismo y el profesor Robinson me ayudaron a conciliar una cosmovisión que luego se terminó convirtiendo en la esencia de lo que es el núcleo de mis ideas, que es, definitivamente la inmortalidad del alma.
¿Cómo fue esa época en la que estuviste en Barcelona?
Muy divertida, muy divertida. Originalmente pasamos por Londres y por Santa Cruz de Tenerife donde vivían mis suegros, porque mi suegra era odontóloga. Mi suegra era una de las famosas odontólogas que vinieron de Argentina a España a principios de los 80. Ustedes tenían muy pocos odontólogos y vinieron muchos de Argentina porque, aparentemente, en la carrera primero tenían que hacer medicina, y luego hacer odontología.
Sí, exactamente.
Mi suegra vino en esa camada de argentinos, por eso mi marido es español, porque llegó a los 4 años a España cuando el gobierno español pidió que vinieran los odontólogos argentinos. Llegamos en el 2001 y vimos por televisión como se caía el gobierno de de la Rúa, yéndose en helicóptero y con 5 presidentes en una semana. Ahora, a la distancia, todos entendemos que a de la Rúa le hicieron un golpe de estado y el tipo no tuvo los nervios ni el temple para quedarse, pero bueno, también hay que estar, ¿no? Es muy difícil hacerle frente al Peronismo cuando está en tu contra. Aunque ahora hay muchos Peronismos, es una cuestión política que es muy trascendental. Todo argentino en 2025 está cruzado, le guste o no, por el Peronismo. Incluso los que son anti-peronistas están definidos por el Peronismo.
En oposición, sí.
Claro, es como el ateo, siempre se define como anticristiano. Los anti-peronistas están todo el día pensando en el anti-peronismo. Yo no soy anti-peronista, yo soy post-peronista.
Volviendo a Barcelona. Cuando vemos el descalabro Robert y yo decidimos hacer los trámites para tener todos los papeles en regla y casarnos. Hace ya 25 años que estamos juntos, 23 años de matrimonio, porque nos terminamos casando también en Tenerife el 27 de septiembre del año 2002. Así que bueno, esa historia fue un éxito. Llegamos a Cataluña y primero yo trabajé como secretaria y luego en la parte de prensa del Circuit de Golf de Cataluña. Luego vivimos en Sabadell y al principio yo trabajaba dando clases de inglés, después continué con el Grupo Mikalor, una fábrica de tornillos, en la FIAC, un instituto de inglés, y en las escuelas públicas, donde tuve que hacer todos los cursos de catalán para poder enseñar. Seguí con clases para los ejecutivos de Louis Vuitton, en la fábrica que tienen en Barberà del Vallés. Allí empecé a trabajar para Radio Nacional de España, como intérprete con dos grandes totales, Pedro Blázquez e Isabel Díaz, gente espectacular a la que quiero muchísimo. Y gracias a Isabel Díaz, empecé en una revista de música que se llamaba “DanceWorld”, tratando el mundo tecno maquinero de aquella época. Poco después comencé a trabajar en empresa, para el grupo Otto Zutz, y eventualmente me convertí en la curadora del grupo Otto Zutz y sus diversos locales. Mientras hacía eso, mi marido y yo trajimos una marca de Inglaterra, Bugged Out. Habíamos conocido unos años antes a Paul Benney, uno de los 3 fundadores, en una gran fiesta de año nuevo en Londres con los Chemical Brothers, Miss Kittin, Dj Hell, Fatboy Slim y un montón de diferentes artistas. Fuimos, lo pasamos increíble y yo al final de la noche le digo a Paul Benney: “yo quiero hacer esto”. Fue tan simple como eso.
Conseguimos negociar con él para llevar sus eventos en Barcelona, con el apoyo de otro inglés, John Turnbridge, el dueño de Pin-Ups en Ibiza y de Catwalk y Danzatoria en el Tibidabo de Barcelona. Así empecé a hacer grandes eventos, primero en Barcelona, y después en el resto de España, empecé a trabajar en festivales. La marca de Bugged Out fue creciendo y se fue expandiendo en el resto de Europa. Luego más tarde lo haríamos en Buenos Aires y empezamos a ir a todos los festivales en Inglaterra. Yo misma pinché con los Chemical Brothers en el famoso Social Club. Estuvimos muchos años trabajando en música electrónica, haciendo curaduría de festivales como Into de valley en Suecia que fueron creados por nosotros, o Moonland, en Estonia.
¿Tú como tal no sólo estabas involucrada en la Sala Razzmatazz, llevabas toda esta gente a diferentes festivales y programabas tú misma los festivales?
Sí. Llegó un momento en que las fiestas de Bugged Out pasan a hacerse en el Razzmatazz y nosotros eramos los que coordinábamos los eventos, entonces ahí también trabajábamos con Razzmatazz y yo trabajaba tratando de decidir que DJs iban a tocar.
Cualquiera que vaya a Barcelona puede ver que está llena de argentinos, creo que la cifra de estimación son 100.000.
Hemos sido muchos más a principios de los 2000. Luego mucha gente se volvió o fue a otros países de Europa.
¿Crees que había más ahora que antes?
No, más a principios del 2000 que ahora.
Creía que como tal lo habías popularizado un poco, que hubo una popularización de Barcelona como colonia argentina.
Sí, pero, de quedarse a vivir, de 10 que fueron allí en el 2001, se quedaron 2. Siempre hay gente que va por el verano, pero eso es otro fenómeno, eso es otra cosa.
¿Y no notas que ha habido, por la gente con la que hablas y demás, que han venido más atraídos por algún aspecto de los que viste en tu época, de los que había en esa época?
Yo pienso que hay una tradición desde los años 70 de argentinos yendo a Barcelona, y también está mucho el efecto Joan Manuel Serrat. Él fue extremadamente popular en Argentina y en ciertas generaciones fue muy relevante. Entonces hubo como esa asociación un poco con Barcelona. Pero ahora, por ejemplo, tengo más amigos míos viviendo en Madrid que en Barcelona. O sea, ahora el que va prefiere Madrid antes que Barcelona. El fenómeno de Barcelona pienso yo que fue muy de, eso, del 2001 y de esos años.

En el 2015 tuviste tu introducción a frogtwitter, ¿cómo fue?
Se dieron varias cosas en poco tiempo. El 16 de junio de 2015 es cuando Trump baja por la famosa escalator, que se presenta para ser presidente la primera vez. Y yo, no me preguntes qué es, pero siento algo como… “es con éste, es con él”. No sé, sentí algo como, “sí”. “Este es el líder del futuro, este es el que se viene”. Entonces, a raíz de la aparición de Trump, yo oso decir en mi Twitter que me gustaba. Era una cuenta con bastantes seguidores ya en aquel momento. Estamos hablando de 2015, yo hablo un poco de política argentina pero no tanto, un poco de filosofía, de los eventos que hacía. Pero claro, siendo el 2015 me empiezan a decir “nazi”. Fue un shock enorme. Yo trabajo en discotecas, hago shows de música, no sé de qué me están hablando. O sea, yo soy la persona, por ejemplo, que trajo a España a Grandmaster Flash por primera vez. Yo tenía una noche de hip-hop, trabajé en festivales gays como el Loveball. He trabajado con la banda de Mario Vaquerizo, el marido de Alaska, he estado de fiesta con Alaska. No tengo ningún problema con nadie. Que me digan a mí que yo soy “racista” o “fascista” o lo que sea me parecía como una locura.
Luego a los pocos días, el 18 de junio, cerca de su cumpleaños, muere mi padre, y unos pocos meses más tarde muere también mi mejor amiga, Lola de Jesús. Mi padre y mi amiga Lola eran las dos personas con las cuales yo podía hablar abiertamente de lo que pensaba, y eran un poco más de derechas y no me tenía que cortar tanto y no ser tan políticamente correcta.
Ese fue mi momento redpill. En ese momento empiezo a encontrarme con cuentas americanas. Al primero que comienzo a seguir es a Ricky Vaughn, que hoy es mi amigo, Douglas Mackey. La segunda persona que sigo es John Rivers que fue uno al que le bloquearon la cuenta, le suspendieron tantas veces que se terminó yendo a Gab. Y el tercero fue BAP.
Ahí fue cuando le conociste.
Ahí también fue cuando empecé a entrar en todos los “message boards”, en /pol/, y empecé a conocer al resto de los frogs. Y lo que me fascinó fue que me retrotrajo a mis épocas de la universidad, porque eran charlas tan libres, tan frescas, que todo se podía cuestionar, incluso lo incuestionable, y eso me pareció fascinante. Eventualmente, BAP y yo empezamos a hablar por teléfono y desarrollamos una amistad, luego también nos conocimos en persona, y bueno, el resto es historia. Si no me equivoco, soy la única mujer que he sido invitada a Caribbean Rythms. Me siento muy orgullosa de eso. Siempre a él le suelen dar salsa en el mundo digital, le dicen que odia a las mujeres, pero yo estoy totalmente en desacuerdo con esa aserción. Pienso que es completamente lo opuesto. O sea, rechazo esos cargos de plano.
En su momento me señalaste la diferencia generacional entre la generación X y los millenials, que ya como tal los millenials no eran de seguir. No es que sean tímidos, pero es que sencillamente no les sale agolparse, sino seguir.
Sí, son colectivistas. Son intrínsecamente colectivistas, mientras que la Generación X es lo opuesto, porque somos individualistas. Fíjate quienes son los héroes del mundo pop de la Generación X: Rambo, John McClane, de entre las mujeres tenemos a Sarah Connor, a Ellen Ripley, también tenemos a Dutch en Depredador, a Chuck Norris en sus películas, que siempre salva el día, pero siempre es lo mismo. Siempre en todas, el hilo de las películas Generación X es que una persona puede hacer la diferencia crucial.
El idealismo.
Claro, entonces una persona puede cambiar el mundo. En cambio, al millenial le vendieron más el proyecto en colectivo, que el mundo se cambia en colectivo, que tienen que organizarse y tienen que hacer presión para cambiar el mundo y que ellos son la generación mesiánica que va a reparar el mundo, mientras que nosotros, la Generación X, con ese tema de cambiar el mundo, vamos a reparar todo, somos un poco escépticos. Nos parece un poco un delirio de arrogancia pensar eso, porque el mundo es el mundo y siempre seguirá siendo el mundo. No puedes arreglar el mundo, no existe eso, es el summum de la arrogancia. Además, el mundo está creado por Dios, ¿quién eres tú para desafiarlo?
Nunca voy a olvidar una vez que leí el informe de Goldman Sachs sobre la Generación X, me impactó porque en el extracto decía que solo se les puede vender dos cosas: cosas para la familia y el hogar y la nostalgia. Y es totalmente cierto, es así, eso es lo que nosotros compramos. Es por eso que mi generación, la generación X, es la generación más trumpista de todas, estadísticamente. Porque nosotros nunca quisimos imponernos hacia ningún lado, o sea, no queríamos cambiar el mundo, no queríamos forzar a nadie a vivir como nosotros creíamos que era moralmente correcto. En realidad, queríamos que nos dejasen en paz, por eso a la Generación X se la llama la “Lost Generation” o la “Forgotten Generation”. Los boomers tiran la posta a los millenials, un poco a regañadientes, porque los millenials son sus hijos pródigos, y nosotros no. Nosotros somos los slackers, los que no querían saber nada de sus delirios, porque nosotros sabemos que ellos son hipócritas, sabemos que es una generación hipócrita, entonces no queríamos saber nada con todo eso. Sabíamos que mientras estaban cantando “Imagine” de John Lennon, estaban apostando el mundo en Wall Street. Entonces, o sea, los mismos que fueron los hippies de Woodstock luego fueron los yuppies de Wall Street.
Ante esa situación con los millenials, ¿qué diferencia habría entonces con los zoomers? ¿Hacia dónde van los zoomers? ¿Hacia tirar el edificio?
Los zoomers son descentralizados, se saben organizar, pero también aprecian la individualidad. Son un grupo mucho más fracturado, no hay mucho zoomer moderado. O sea, tienes un zoomer de ultraderecha y tienes un zoomer de ultraizquierda, que compró todas las vacas sagradas que le vendieron, ambos son muy extremistas. Sencillamente son una generación bastante fracturada. Sin embargo, creo que Europa está teniendo una transformación forzada por parte de las vivencias por los sub-25. Yo creo que es la juventud más joven, más jóvenes aún que los del 68, porque los del 68 decían que no confíes en nadie mayor de 30, y yo ahora diría que los jóvenes piensan que no confían en nadie.
¿Hacia dónde ves que va a llegar eso a medida que los de la nueva generación, los de vuestra generación, entran en las altas esferas de la política?
Se terminan las vacas sagradas del siglo XX. Las matan a todas. Hitler es un personaje en un videojuego, eso es todo. La escatología del siglo XX se termina, porque el mal esencial no puede ser un tipo que se murió en el año 1945. No hay una escatología posible donde Satanás, Lucifer, el eterno adversario, es un tipo cortito que muere en el año 45. No tiene trascendencia esa escatología. Cuando tú tienes un imaginario que no está escrito acabas con el “hic sunt dragones”, como decían los mapas antiguos.
Sí señora, aquí hay dragones.
Claro, no seguimos. ¿Qué criaturas nos vamos a encontrar en el futuro? Estoy segura de que en 20 años la geografía política va a ser muy distinta para un lado o para otro, va a ser mucho más extremista, y por supuesto, que el mundo tecnócrata va a desarrollar diferentes regiones. Pienso mucho en la consolidación de los estados-nación y las corporaciones, veo nuevos feudalismos, veo comunidades más igualitarias, mucho que ver con el tema del Bitcoin y otras monedas que sean desarrolladas en ese sentido. Mucha gente no sabe que Peter Thiel, ahora que se habla tanto de él, pero él abonó muy tempranamente, al igual que mucha gente de su generación, de la generación X, el tema de las micronaciones.
Como el seasteading.
Sí, hay muchas. Hay una que hicieron en una plataforma marina, en el mar del Norte, otra que había hecho en el Mediterráneo un italiano, y una sociedad que ha comprado una isla en el Caribe hace poco. Pero pienso que eso se va a negociar con países que estén con mucha deuda. Por ejemplo, pienso en Haití, o en algún que otro país africano, donde tienen islas. Entonces le venderán a alguno de estos multimillonarios de las criptomonedas alguna isla y empezarán diferentes experimentos de, digamos, ciudades-estado, un modelo similar a Singapur. Pienso en eso en el futuro. Eso a lo que estamos acostumbrados en el siglo XX, este concepto de la plaza pública, el concepto del foro, todo eso se va a tornar mucho en puertas para adentro. De ahí el advenimiento de los clubes privados, de las ciudades cerradas, barrios privados, todo eso va a estar a la orden del día, porque estamos en pos de perder lo público. Es, en cierta forma, como cuando cae el Imperio Romano y esos caminos prístinos que cuidaban las legiones empiezan a ser abandonados.
Y se llenan de atracadores.
Sí, exacto. Se llenan de atracadores. Entonces vamos hacia la creación de burbujas. Y en esto, bueno, Europa es un buen blueprint porque nosotros tenemos un antecedente de ese estado, en especial en Italia, en los Países Bajos, también en Alemania. Veo que habrá una descentralización porque las grandes naciones van tendientes a desaparecer. Creo que el mayor error de la globalización fue el experimento de la pandemia, el 2020. Ajustaron tanto las clavijas que terminaron perdiendo todo el control que tenían porque como regentes, los, entre comillas, “expertos” fueron tan horrorosos y tan inhumanos que se convirtieron en intolerables.
A propósito de las nuevas generaciones del futuro y de la descentralización surge la necesidad de la diferenciación entre praxis y logos, especialmente, específicamente, en la derecha. No parece que la forma de afrontarlo en lo que hay de “derecha” sea aún muy acertado.
Creo que en los últimos 10 años se estuvo creando un corpus de lo que sería la articulación del bagaje cultural doctrinario y filosófico de esta nueva derecha, que en realidad son varias derechas, pero que tienen como esencia que la derecha deja de ser reaccionaria, por primera vez en casi un siglo, y se convierte en doctrinaria. Se está buscando cuál es esa doctrina. Tenemos a los católicos integralistas, nacionalismos seculares, mesianismos de derecha globalistas imperialistas, paleo-conservadores, gente que pasó por Ron Paul y luego paso a Trump, que sería el populismo de derecha; tenemos hasta paganos. Pero lo más interesante es que por primera vez es la izquierda quienes son los conservadores. Se han pasado mucho tiempo construyendo toda esta “catedral”, para parafrasear a mi querido amigo Curtis Yarvin, pero por primera vez son ellos los que están a la defensiva. Son ellos los que están reaccionando porque es la construcción de su “catedral” la que está en peligro. Y la realidad es que ellos mismos la pusieron en peligro, al darle esa dimensión en la cual dicen que todo es político. Ellos convirtieron lo personal, lo privado, en político. Fue una cuestión que llegó a un nivel de saturación.
Meterse en todos los ámbitos.
Claro. Llegó a un nivel de saturación tan grande, que la sociedad, el cuerpo de la sociedad, empezó a desarrollar anticuerpos, y ellos no están preparados para hacer frente a los anticuerpos. Porque ellos se la pasaron luchando contra un personaje que ya no existe, que es el conservador de hace 100 años atrás. Esa sociedad de la familia nuclear intacta, del padre que va y provee al hogar, de la rigidez de género, de los roles, no existe más. Las mujeres ya no son más amas de casa, de hecho, están agotadas de ir a trabajos que son insatisfactorios, en esa oficina que resultaba tan atractiva a una mujer, a una ama de casa en los años 60. ¿Por qué? Porque era el misterio de qué hacía su marido todo el día. Bueno, el misterio se rompió y es una mierda. La agrupación que se generó por fuera de la familia de ningún modo logró suplir el amor de la familia. Porque los lazos de sangre son mucho más duraderos que una afinidad política, porque la gente cambia y en nuestro atravesar de la vida vamos cambiando. No es lo mismo lo que le puede ofrecer el feminismo a una chica bonita de 20 años que a una mujer de 45. Es muy distinto. O sea, a la mujer de 45 la echaron de su trabajo, pusieron otra en su puesto que tiene 20 años menos, y se quedó sola, desocupada y cobrando una pensión de mierda en un departamento de 30 metros cuadrados con un gato. Esa persona, hoy en día, se mira en el espejo y dice “me hicieron un rugpull, me quitaron la alfombra por debajo de los pies”. Todas esas grandes promesas fueron muy efímeras.
Sí, y es que precisamente cuesta imaginar cómo se afrontaría este tema generacional, con tantas facciones. No me gusta utilizar este “la derecha” porque como has dicho tú, es muy amplio, pero sí podemos decir “la derecha” en el sentido de sensibilidad en contraposición con “la izquierda”.
Claro. No hay una derecha monolítica, no es un monolito. Muchas veces la izquierda se acostumbró a pelear contra ciertas figuras, no sé, el curita del pueblo. No existe más. Ahora es un zurdo. Ellos ahora están en la labor de preservar su catedral. Ellos son los que tienen los puestos de importancia, ellos son los que tienen las instituciones, ellos son los que tienen las vacas sagradas que preservar; las nuestras ya las mataron. Entonces solo toca construir para el futuro.
Mi última pregunta, un poco banal, pero eres argentina y la tengo que hacer: ¿cuál consideras que es el mejor Malbec?
Bodega Catena Zapata. Hay un Malbec orgánico, medio boutique, que se llama Animal, que también me gusta mucho. Pero yo te voy a hacer una confesión, mi vino favorito es el Rioja.
¿En serio? ¿Alguna marca en específico, si puedo preguntar?
Cune. Acuérdate que yo viví casi una década en España, y que mi marido es español. Tengo un gusto que está muy influenciado por mi vida, muchas cenas con artistas así que he probado lo mejor de lo mejor, y aun así vuelvo ahí.
Al Cune.
Sí, me encanta.