La firme evolución del Frente Nacional

En la Francia republicana el espacio de la derecha siempre ha tenido problemas a la hora de organizarse por el estigma contra la Francia de Vichy y el dominio antifascista del ámbito cultural y académico. Por eso, cuando en 1984 el Frente Nacional obtuvo en las elecciones europeas, un total de 2.210.334 votos, un 10.95% del electorado, que daba 10 eurodiputados a Jean Marie Le Pen, fue el inicio de reconstrucción del campo soberanista patriótico en Francia. 

El bretón Jean Marie Le Pen entró en política en 1953 de manos de Pierre Poujade, un comerciante que creó un movimiento llamado la Unión de Defensa de Comerciantes y Artesanos (UDCA), convirtiéndose Le Pen en el diputado más joven de la Asamblea Nacional. En octubre de 1956, Le Pen obtuvo permiso para abandonar la Asamblea durante seis meses para unirse como teniente al primer regimiento de paracaidistas extranjeros (REP) destinado en la guerra de Argelia. A su vuelta Le Pen fue reelegido diputado por París en 1958, como miembro del CNIP, la derecha no gaullista y uno de los más ardientes defensores de la Argelia francesa en la Asamblea Nacional. Durante este periodo se puso de forma visible al lado de la OAS, e inició su carrera empresarial con la Société d’études et de relations publiques (Serp), una editorial dedicada a la venta de productos musicales. En su vida política, Jean-Marie Le Pen se convirtió en jefe de los Comités Tixier-Vignancour, cuyo objetivo era unir a la derecha antigaullista. En 1965, las listas de Tixier-Vignancour obtuvieron casi el 9% de los votos en París. Esa experiencia proporcionó al joven bretón una red de contactos que le facilitó participar en la fundación del Frente Nacional, un proyecto político liderado por miembros de Ordre nouveau (ON), que tenía como objetivo crear una plataforma electoral anticomunista. Sin embargo, los radicales abandonaron la formación y Le Pen se vio al frente de la nueva formación.

El Frente Nacional no paso de ser un grupúsculo más. Le Pen contó con el apoyo de Victor Barthélemy, François Duprat y Jean-François Chiappe. El veterano Victor Barthélemy, antiguo miembro del Partido Comunista (PCF) y del Partido Popular Francés fue el encargado de la organización. François Duprat fue el responsable ideológico y Jean-François Chiappe le dio un rostro amable hacia la sociedad conservadora. No obstante, la formación fue objeto del terrorismo, cuando la noche del 30 de octubre de 1976, una bomba estalló en su piso destrozándolo y salvándose su familia de milagro. Dos años más tarde, su segundo, François Duprat murió por una bomba adosada a su coche. La violencia siempre le acompañará y la pérdida de un ojo, siempre se lo recordará. La suma del voto de la derecha radical y de los pied noirs exiliados de la Argelia independiente le darán un suelo del 10 % en el mediodía francés.

En el 2011 un envejecido Le Pen  organizó un congreso para decidir al futuro presidente:  Bruno Gollnich, o su hija, Marine, ambos vicepresidentes ejecutivos y eurodiputados. Pero mientras el profesor defendía los principios católicos tradicionales de los tiempos fundacionales, la hija del viejo fundador planteó, con el apoyo del pied noir, Louis Aliot, la necesidad de cambiar el discurso a favor de un discurso republicano y laico, que conectase con los asuntos reales de la sociedad. Marine, era hija de Le Pen, poseía experiencia política desde el 2002 cuando fue nombrada por su padre como su portavoz, y había sido candidata en diversas ocasiones. Su juventud y el hecho de ser mujer eliminaban muchas aristas problemáticas, suavizaba la imagen del viejo partido y le abría expectativas de crecimiento en nuevos espacios sociales. El modelo a seguir por Marine era la experiencia italiana de Gianfranco Fini, quien en 1995 había reconvertido al viejo MSI en Alleanza Nazionale, convirtiendo la vieja organización neofascista en una moderna formación conservadora.

En 2006, Marine Le Pen publicó su libro, A contreflots, donde adelantaba la hoja de ruta a seguir por su proyecto político. Este contenía una crítica social contra el liberalismo económico y la globalización, reivindicando la justicia social por el trabajador asalariado. En sus páginas también se defendía la defensa de los derechos humanos y de los valores republicanos, como hijos de la cultura occidental. Se oponía a los criterios de compartimentación en comunidades: católicos, judíos, homosexuales, heterosexuales, hombres, mujeres. Fomentando los valores republicanos propios de una sociedad laica como la francesa, integradora, pero criticaba la cultura musulmana, por no adaptarse a la realidad social de su país de acogida.

Una de sus medidas será el fichaje de conocidos militantes izquierdistas para romper la imagen de un partido de extrema-derecha. De esta forma, el movimiento se presentó en las mejores condiciones para las europeas de mayo de 2014 cuyos resultados produjeron un verdadero terremoto político y mediático. La formación lepenista se convirtió en la primera opción política con un 24,86% de los votos y 24 diputados. La expulsión de la formación de su padre Jean-Marie Le Pen en 2015, ayudará proporcionar una imagen más moderada. En las elecciones presidenciales de 2017, en la segunda vuelta, su porcentaje de votos será del 33,9 %, un verdadero logro. El 29 de mayo de 2005, el pueblo francés había dicho “no” al tratado de constitución europea, con un 54.85%. El soberanismo del mundo gaullista será determinante en ello y Marine Le Pen asumió esa herencia para obtener un alto porcentaje de aquel voto.

El voto del FN estaba formado por las víctimas de la globalización. Los pequeños comerciantes hundidos por la crisis económica y por la competencia de los hipermercados; los trabajadores mal pagados del sector privado, en competencia con inmigrantes recién llegados; los jóvenes desempleados, sin posibilidades de futuro.

En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2022, Marine Le Pen alcanzó un 41,46% de los votos. Los muros de contención del cordón sanitario antifascista habían sido rotos. El ganador será Emmanuel Macron, antiguo ministro socialista, directivo de la banca Rothschild y flamante dirigente liberal, que representaba todo lo contrario a lo que los sectores populares franceses reivindicaban, pero aquella victoria colapsaría a los partidos tradicionales. La derecha soberanista de Marine Le Pen era la predilecta entre los franceses de 50 a 59 años (51 %) y los de 25 a 34 (49 %). Se había hecho fuerte entre las clases populares: dos de cada tres obreros votaron por Le Pen. Según la encuestadora Ipsos los obreros votaron a Le Pen en un 67%, mientras los empleados de las clases media y baja, en un 57%. A nivel geográfico, Le Pen tuvo sus mejores resultados en Pas de Calais (57,49%), de donde es diputada en la Asamblea Nacional. Pero también avanzaba en el sur, en la costa mediterránea. Obteniendo la primacía en los Pirineos Orientales (56,23%), el Var (55,1%), el Vaucluse (52%), los Alpes de Alta Provenza (51,45%) y en la isla de Córcega (58,08%) de los votos.

El think tank Club des Horaces, formado por 120 simpatizantes cualificados, algunos de ellos con experiencia en partidos de derechas, redactan papers para Marien Le Pen sobre temas de gobernabilidad claves, como política exterior, impuestos, política presupuestaria, Unión Europea. Las reuniones en hoteles y restaurantes que cambian en cada ocasión, en condiciones casi conspirativas y sin filtración a la prensa. Su portavoz: Jean Messiha, un doctor en Economía y licenciado de la École Nationale d’Administration (ENA), francés de origen egipcio. En política económica, el discurso ha cambiado a la del proteccionismo como alternativa al libre comercio y del Estado de Bienestar. Nacionalismo económico y oposición a la privatización de los servicios públicos y de la seguridad social, con lo que arrebata su electorado a una izquierda woke preocupada por incrementar su voto en el espacio musulmán, pero perdiendo el nativo.

Sin embargo, las expectativas quedaron rotas cuando el 31 de marzo de 2025, la Justicia francesa inhabilitó a Marine Le Pen con más de 20 dirigentes del partido, para presentarse a las elecciones durante 5 años con inelegibilidad inmediata, imposibilitando su candidatura para las presidenciales de 2027. La sustitución será inmediata en la figura de su vicepresidente y antiguo presidente del Frente Nacional de Juventudes (FNJ), Jordan Bardella. El nuevo máximo responsable de Rassemblement National (RN), el partido cambio de nombre en el 2018 para eliminar la imagen radical y aglutinar a los patriotas en la misma casa común, tuvo una dura infancia en Seine-Saint-Denises, nacido en 1995 en una familia humilde, hijo de francés e italiana. Dedicado a la política desde joven, no terminó su carrera de geografía en la universidad, a pesar de todo, su origen y la extremada educación que muestra lo convierte junto a su atractivo en el yerno perfecto.

Jordan Bardella desempeña el cargo de presidente de Rassemblement National desde 2021. Fue el principal candidato en las elecciones al Parlamento Europeo de 2019, y obtuvo el 33% de los votos en la primera vuelta de las elecciones parlamentarias de junio de 2024. En sus libros, Ce que je cherche y Ce que veulent les Français, expone sus ideas políticas y su visión de futuro para Francia, con el objetivo de unir a la derecha. Su imagen se ha visto reflejada en la fuerte atracción del voto joven y un perfil más moderado que su mentora, Marine Le Pen. El modelo para seguir de Bardella es el experimentado de Giorgia Meloni con Fratelli d’Italia. El objetivo hacerse como base de inició con el 40% del voto obtenido en las elecciones presidenciales de 2022, sumando los resultados de Marine Le Pen, Éric Zemmour y Nicolas Dupont-Aignan. En la actualidad las encuestas más recientes otorgan a Rassemblement National un 35,5% de intención de voto, consolidándose como la primera opción más votada. RN cuenta con el apoyo de l’Union des droites pour la République de Éric Ciotti, una escisión de Les Républicains, y con Identité-Libertés de Marion Marechal, sobrina de Marine Le Pen, escisión a su vez de la formación de Éric Zemmour, para formar una lista consensuada. En la segunda vuelta, como sucedió con Marine Le Pen, sólo cuenta con el apoyo mayoritario de Reconquête de Éric Zemmour, al que otorgan un 4 %, y Debout la France, de Nicolas Dupont-Aignan con su 2% del voto. Sin embargo, el atractivo de la imagen de Jordan Bardella sube mientras que baja el de Emmanuel Macron, y Jean-Luc Mélenchon, de La France insoumise mantiene su formación como refugio del voto de izquierda radical.

Profesor titular de Hª Contemporánea, en la Universidad CEU San Pablo, Dr. en Hª Contemporánea por la Universidad de Deusto y de Derecho Político por la UNED. Autor, entre otros, de 'Historia del fascismo', Córdoba, Almuzara; 'Poland and Spain – Border Countries of the European Union', SCHEDAS-Uniwersytet Warzawski, Madrid-Varsovia,2021; 'El terrorismo en la Europa del Bienestar', Madrid, Dykinson, 2020 y 'El Beato Maloyan en el Gólgota de los armenios', Madrid, Encuentro, 2020; y 'La España del Desarrollo', Valladolid, Gallandbooks, 2014.

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