Carlos Cuerpo Caballero es vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa y de su biografía, aparte de que solo se le conocen empleos públicos, yo destacaría su condición de egresado de la London School of Economics (LSE), donde hizo un máster y trabajó posteriormente. La LSE fue fundada por miembros y con fondos de la Sociedad Fabiana, probablemente la asociación más influyente del último siglo a nivel mundial y en cuyo escudo original (lo quitaron por temas de imagen) aparecía un lobo con piel de cordero; su agenda es implantar el progresismo y, como hemos explicado en extenso repetidas veces, su objetivo es un globalismo donde «gobierne una aristocracia socialista y los votos no cuenten«; es decir, que las naciones no sean soberanas, pues si lo fueran no conseguirían sus objetivos. Esto, por mucho que lo expliquemos, no se quiere entender y así nos va, distraídos debatiendo intereses miserables.
Las mentiras del ministro Carlos Cuerpo
Además de por su biografía, tras evaluar las actuaciones del ministro Cuerpo es fácil calificarle de «agente fabiano», sea por formación o por deformación y entre sus mentiras hoy nos centraremos solo en las de la inmigración, fenómeno que sabe es lesivo a los intereses nacionales, pues él mismo fue inmigrante en Suiza, donde la inmigración se ha gestionado, de siempre, mucho mejor que aquí. Pero veamos qué ha dicho en su cuenta de X:
«Los análisis muestran que la inmigración contribuye positivamente al crecimiento per cápita, a la productividad y a las cuentas públicas.
Por eso es importante que la narrativa se asiente en la realidad de su aportación positiva y no en una agenda política ideológica.»
El segundo párrafo es de tener no poco rostro, ya que sería pasable si la inmigración estuviera bien gestionada, que obviamente no lo está. Destaca lo de la «narrativa», porque la verdad da igual, lo importante es programar a los borregos españoles para poder hacer con ellos lo que les de la gana.
PIB y productividad.
Las declaraciones de Cuerpo han coincidido justo mientras trabajaba en temas de productividad y bienestar en España, con lo que tenía fresco datos que demuestran lo contrario. Obviamente, lo normal, es que si aumenta la población, aumente el PIB, pero la clave es el PIB per cápita (suponemos que se refiere a eso), siempre y cuando midas bien el PIB y la población, porque iban a regularizar medio millón de inmigrantes ilegales y, suponiendo que no mientan, que es mucho suponer, ya van 1,2 millones de solicitudes.
Por otro lado, el INE, que depende de Cuerpo, no informa del PIB real (sin inflación) en euros de un año base (euros de 2020, por ejemplo), como hacen todos los países avanzados, sino que se ha inventado un engendro que llama «índice de volumen encadenado», así que tomaremos los datos del Fondo Monetario Internacional, que tienen en la siguiente gráfica. El PIB per cápita, o por habitante, ha aumentado (línea roja, siguiente gráfica), sí, un 5,7% desde 2019 (en siete años con datos provisionales y población subestimada), pero también lo hacía antes de la inmigración masiva y descontrolada, un 9,4% entre 2011 y 2018 (con datos definitivos); sin embargo, curiosamente, si calculamos el PIB por trabajador, por «ocupado», por aquellos que estando en edad de trabajar lo hacen, número que se estima por distintos medios, como la Seguridad Social, el ratio desde 2018, Covid aparte, ha empeorado e incluso está peor que en 2015 (64.191€ vs. 63.926€); salvo por incompetencia general, es difícil hacerlo peor y Cuerpo ha tenido responsabilidad en estos temas durante muchos años, como pueden ver en enlace de su biografía.

Este último dato, PIB real por ocupado, o producción por trabajador, es un buen indicador de la productividad total, con lo cual lo que dice Cuerpo es falso, salvo que se refiera al españolito asfixiado a impuestos y regulaciones que se tiene que matar para sobrevivir a la competencia que le viene de fuera impuesta por este Gobierno, ya sea por la introducción de trabajadores innecesarios o por importaciones masivas de alimentos de África, a las que los felones del inflacionario oligopolio alimentario (con beneficios estratosféricos) esconden el origen exterior, áreas de la que también es responsable (Comercio y Empresa), porque si lo ponen no lo compramos, salvo que no haya nada español aunque se pudra en el campo, como de hecho ocurre.
No podemos bajar a ver varios sectores, pero si observamos el agrícola (siguiente gráfica), vemos que ha tenido un crecimiento constante de la producción (línea negra) con una fuerte caída de la ocupación (línea roja), hasta que llegaron los agentes del progresismo a cargárselo (caso restricciones ridículas por el Covid) para acabar con nuestra soberanía alimentaria y calidad de la alimentación. Si hay un sector donde nuestros trabajadores se adaptan muy bien a su revolución tecnológica, esos son los trabajadores del campo, pero se están cargando su actividad que hoy está por debajo de la de 2017. Pareciera que los odian, o vayan Ustedes a saber qué oscuros negocios hay detrás de todo este despropósito.

Productividad laboral e impuestos
Dice Cuerpo que aumentan la productividad y, al ver producción media por ocupado vimos que es falso, ¿pero, se puede afinar más? Pues si observamos los cálculos del INE, que pueden ver en la siguiente gráfica, encontramos que se desploma con la llegada del actual Gobierno y sus políticas progresistas contra las pymes y a favor del cambio demográfico contrario a los intereses de los españoles. De hecho, la «Productividad por puesto equivalente a tiempo completo» ha caído 5,4 puntos porcentuales entre el segundo trimestre de 2018, fecha del golpe de Gobierno contra Rajoy, hasta el primer trimestre de este año, situándose a niveles de 2012. ¡Catorce años perdidos!

Luego está el tema de la aportación fiscal que hace citando estudios sobre aumentos puntuales, pero clave es el efecto netos a lo largo del tiempo; aparte que la presión fiscal ha aumentado un 11%, 4,3 p.p. de PIB, al pasar del 38,97% en 2019 a 43,23% del PIB en 2026. Si buscan en la red encontrarán estudios sobre el particular, siendo el caso de Dinamarca el más famoso (Por The Economist o con datos detallados de criminalidad), en el que demuestran que, salvo que los inmigrantes se parezcan mucho a los locales, o sean de países como China, Japón o Corea, buena parte de la inmigración que padecemos es ruinosa en términos netos, eso sin contar el terrible aumento de la delincuencia de todo tipo, especialmente la de violencia extrema y eso que aún no ha aparecido el terrorismo innombrable, que aparecerá, como muy bien saben los progresistas. Por otro lado, los daños generales de esta mala inmigración son tan evidentes que no debería ni discutirse salvo para revertirla, algo sobre lo que también actúan para que no lo podamos hacer, pero ese es otro tema pendiente que no podemos tratar hoy.
Lo que ocurre es que Cuerpo es lo que yo llamo «un economista político», que es aquel que le construye narrativas a los políticos para que sirvan de base a su discurso de conquista y mantenimiento del poder, sin importarle la verdad o los intereses nacionales, personajes con lo que, naturalmente, no quiero tener nada que ver. De modo que su acción, toda, está enmarcada en el proyecto progresista, hecho desde fuera y donde se busca cambiar la demografía para diluir la nación impidiendo que pueda rebelarse (no queda otra, nuestros votos no cuentan, recuerden) contra la opresión progresista, que además viene con innumerables casos de corrupción, como ocurre en el Gobierno del que Cuerpo es un miembro destacado.
¿Hay alternativa?
El tema del desarrollo tecnológico, el crecimiento de la productividad y del bienestar de la Sociedad, con sus aspectos demográficos, es uno de los más apasionantes de la Economía y quedando enmarcado en la Economía del Bienestar, tema que tal vez tratemos en otro momento, pero lo que si podemos hacer hoy es mencionar el caso de un país que no se deja mangonear por los progresistas, que atiende sus deberes y su interés nacional y cuyos espectaculares resultados (que pueden ver en la siguiente gráfica) son un ejemplo de alternativa a todos estos desalmados del progresismo. Me refiero a Polonia, que justo este año nos ha superado en renta per cápita en términos de poder de compra.

Lo ocurrido en Polonia es lo típico de un cambio de orden tras la crisis del anterior y la crisis de nuestro orden actual lo hemos explicado en distintas ocasiones. Lamentablemente, nuestras élites no están interesadas en ello, poniendo su final mucho peor, pues una parte de ellos incluso pretende cambiar la demografía y el censo electoral para permanecer en el poder. Por supuesto que no proponemos copiar lo que hacen los polacos, sino cambiar el orden para, desde el interés nacional, desarrollar nuestras propias soluciones, pero eso parece no interesar a nadie y, lamentablemente, se prefiere inmolar a España a sus intereses obtusos y egoístas.