Los precios de la vivienda llevan diez años seguidos subiendo en España por encima del IPC, y la demanda latinoamericana ha hecho mucho para que el país evitara el bache de precios que hubo en muchas otras economías desarrolladas en 2022-2023. Todo esto quiere decir que una corrección de precios es inevitable a corto o medio plazo.
Es difícil evaluar exactamente cuándo vendrá la corrección. Como expliqué recientemente, los gobiernos occidentales en general están aterrados ante la perspectiva de la caída de los precios de vivienda porque dependen de que éstos suban para dar una falsa impresión de riqueza a sus apaleadas poblaciones nativas.
Todo el mundo sabe que todo es más caro que nunca y que los salarios no dan para vivir y que los servicios públicos precisan más impuestos para dar menor calidad, porque están sobrepasados por la inmigración ilegal, pero la respuesta progresista (y de los adjuntos del progresismo como el Partido Popular) siempre es la misma: piense usted, oh españolito de más de cuarenta años, que ahora mismo está sentado en una hucha de cerdito gigante que no deja de crecer, y que es su vivienda habitual.
Mientras suban los precios de la vivienda, por muchos efectos negativos de todo tipo que tengan en el resto de la economía, podremos venderle la moto de que España Va Bien. A lo peor, siempre puede usted vender esa vivienda, quedarse con el metálico que no se lleve Hacienda, fundírselo en drogas y hoteles y luego pedir la eutanasia cuando no le quede nada: el ciclo ideal de la jubilación occidental, versión Siglo XXI.
Por estos motivos, el gobierno de Pedro Sánchez hará todo lo posible por mantener la actual burbuja inmobiliaria hinchada al máximo, como hizo su predecesor José Luis Rodríguez Zapatero con la anterior burbuja, frenando la nueva construcción todo lo que pueda y amnistiando a todos los inmigrantes que le dejen para que no se vayan y caiga la demanda. El ideal del pedrismo, de hecho, será llegar a las próximas elecciones generales (probablemente en el verano de 2027) con los precios de la vivienda al alza y la derecha confundida con las aventuras internacionales de Donald Trump.
La economía no es tan fácil de controlar como Pedro quisiera, sin embargo, así que ya hay voces avisando de que la corrección de pecios es inminente, este año o el próximo. En este artículo en el blog de Funcas, por ejemplo, el economista Raymond Torres se convierte en el primer alumno empollón de la clase en levantarse a responder a la señorita cuando pregunta cuándo va a corregir el precio de la vivienda.
Torres no esconde su opinión de que el precio de la vivienda sigue desbocado, en parte por el déficit que se ha creado entre oferta y demanda debido al aumento de la población inmigrante. Este déficit es la razón por la que muchos argumentan que el ciclo de encarecimiento de la vivienda no se agotaría antes de 2030.
Sin embargo, como señala Torres, la vivienda no es como el pan, que sube casi instantáneamente cuando la harina escasea o el consumo se dispara, y viceversa. A diferencia de otros bienes, es un activo que puede intercambiarse varias veces a lo largo de su larga vida útil y las expectativas influyen en los precios tanto o más como las actuales condiciones de mercado.
Esto explica por qué el precio puede moderarse, incluso aunque se mantenga un déficit de viviendas. Si los precios superan determinados niveles que solo los muy ricos pueden permitirse, no habrá transacciones hasta que bajen. Esto explica por qué en Francia, donde también existe una escasez de oferta residencial, el precio se ha reducido un 14% en términos reales desde los máximos alcanzados finales de 2022, y las correcciones han sido aún mayores en Alemania y Suecia, igualmente afectadas por la inmigración masiva.
En España, Torres señala que una vivienda cuesta 7,7 veces la renta disponible anual de un hogar, en términos promedios, es decir, un año más de lo que costaba la misma operación antes de la pandemia. Hablamos de valores próximos a los observados en los prolegómenos de la burbuja inmobiliaria de 2008.
Ahora, la clave política de esta tema sería no interponerse entre la realidad económica (que los precios de la vivienda son insostenibles) y la ficción electoral (que la contracción económica provocada por una corrección razonable es una tragedia griega), que es precisamente la tentación que se va a presentar a la derecha: si Sánchez gobierna cuando ello ocurra, los portavoces populacheros querrán criticarle por su fracaso en proteger las huchas de la clase media; y si Sánchez ya se ha ido, querrán evitar que el PSOE haga otro tanto con ellos.
Ya saben: si los jóvenes no tienen dónde vivir, que coman pasteles. Pero los que queremos que los jóvenes españoles sean el futuro, en lugar de los jóvenes africanos que aún no han llegado a España, tenemos que ser capaces de gestionar una caída de los precios inmobiliarios que beneficie a la gran mayoría tomando decisiones juiciosas que permitan crecimiento en otros lados de la economía y compensen lo perdido por el ladrillo o por la remigración de inmigración ilegales.
La situación actual, en la que proteger el privilegio de los que ya tienen una o más viviendas, es intolerable. En 1994, por ejemplo, se construyeron más de 67.000 unidades de vivienda protegida clasificadas como VPO o VPP, mientras que en 2024 apenas se iniciaron 14.000 residencias de este tipo.
Esto es un crimen de estado. Múltiples países están tomando medidas de todo tipo para favorecer el acceso a la vivienda, y todas se basan en la idea de que hay cambiar la mentalidad de que tus cuatro paredes son un activo de inversión: invierte en fondos, invierte en acciones, invierte en negocios o en startups, pero no inviertas en casas. Las casas son para vivir en ellas, para que los niños crezcan en ellas.
En el “Japón vaciado”, con millones de casas vacías, muchas se venden a precios irrisorios (no como aquí) y además el gobierno cubre entre el 30 % y el 75 % de los costes de renovación. En Italia el gobierno vende casas en pueblos perdidos por un euro. No tengamos miedo a que la gente pueda vivir sin estar hipotecada hasta las cejas.