Mercedes Sanz-Bachiller: una vida de acción (y III)

Modelo del cambio en la mujer durante el franquismo, además de su labor en la previsión social fue procuradora en Cortes

(Las dos entregas anteriores de este artículo puede leerse aquí y aquí)

Cautivo y desarmado

El 1 de abril de 1939 Franco emitió el último parte de guerra. El Auxilio Social, que había nacido con ella, diseñó programas que le otorgaran carácter de permanencia, como el Servicio Social de la Mujer o la Obra de Protección a la Madre y el Niño. La labor de Mercedes Sanz Bachiller fue reconocida entonces con la Gran Cruz de Beneficencia con distintivo blanco.

Javier Martínez de Bedoya fue descartado del segundo gobierno de Franco y presentó su dimisión al frente de la Dirección General de Beneficencia, volviendo a la actividad profesional privada.

Mercedes, por el contrario, ascendió del décimo al sexto puesto de consejero en el II Consejo Nacional de la FET-JONS, lo que suponía un apoyo meridiano de Franco.

El día 2 de noviembre de 1939, poco menos de doce meses después de aquella propuesta matrimonial en el vestíbulo del hotel Ritz, Mercedes presidía un acto público en Madrid junto a la mujer del embajador de EE. UU. Nadie sospechaba que, al día siguiente, Mercedes y Javier se iban a casar casi en secreto, sin apenas testigos. En mitad de una frenética vida profesional y pública.

Tras la boda en Madrid, en la capilla del Obispo, la familia Martínez-Sanz se trasladó a la calle José Abascal, cerca de la sede del Auxilio Social, y se preparaba para la lluvia de críticas políticas y personales que recibirían por su enlace. Los motivos fueron variopintos: falangistas que veían la oportunidad de manifestar su antijonsismo y desacreditar a Mercedes, la Sección Femenina reclamando de nuevo el control del Auxilio Social o la violación del mito del héroe (Onésimo Redondo) que devolvía la figura humana a su heroína.

Entre los meses de noviembre y diciembre de ese año se celebró el III Congreso del Auxilio Social. Poco antes, se publicaron seis libritos prologados por Mercedes en los que se hablaba de puericultura, higiene, economía del hogar o costura, y que recogían sus ideas sobre la maternidad, la familia y el papel de la mujer. Algunos consideraron estas publicaciones un intento de dotar de utilidad al AS una vez finalizada la guerra y de evitar ser absorbidos por la Sección Femenina.

Todo esto constituyó, sin duda, un precalentamiento a lo que se avecinaba en el transcurso del Congreso. Sobre el Auxilio Social se cernía, además, la acusación de mala gestión económica.

El último día de congreso, Mercedes escuchó, sola en el escenario, el discurso de clausura de Serrano Suñer —ministro de la Gobernación y presidente de la Junta Política— en el que aclaró que, en adelante, el AS debería someterse al Estado y limitarse a labores asistenciales, dejando para el organismo competente aquellas en las que concurriera el aspecto sanitario. El golpe de gracia tuvo lugar cuando dio crédito a los rumores de irregularidades en las cuentas. Serrano Súñer resolvió argumentando que, de sostenerse en el tiempo, el AS fomentaría la mendicidad, por lo que les conminaba a ocuparse únicamente de orfanatos.

Mercedes Sanz Bachiller pidió que le fuera presentada a Franco una auditoría, pero para entonces ya se había granjeado grandes y fuertes enemigos: Pilar Primo de Rivera, Serrano Súñer (al lado de los legitimistas), la Sección Femenina, la Iglesia Católica —que no estaba de acuerdo con sus tesis y creía que fomentaban el deterioro de la familia tradicional, a la par que pisaba su terreno en la beneficencia— y el Cuerpo de Sanidad del Estado. El diario Arriba, por su parte, también participó de la campaña con un demoledor editorial contra Mercedes. Javier y ella estaban convencidos de que todo se trataba de una operación política orquestada. El Caudillo decretó el traspaso del Auxilio Social a la Sección Femenina. Mercedes presentó su dimisión irrevocable y su cese fue publicado el 20 de mayo de 1940 en el boletín del Movimiento de la FET-JONS.

El 22 de agosto de 1940 nació la primera hija de Mercedes y Javier, Ana María. Y no vino con un pan debajo del brazo, precisamente. Al día siguiente de su nacimiento, Afrodisio Aguado —el mismo editor e impresor vallisoletano de Mercedes, que había contratado a Javier como director comercial— le pidió, presionado desde el Gobierno, que dimitiera. Sin embargo, Mercedes seguía siendo consejera nacional de FET-JONS y consiguió publicar un libro, «Mujeres de España», demostrando así que aún era capaz de sortear presiones y censuras. En él hablaba de santas, reinas, heroínas. Mujeres importantes que habían ejercido su poder con magnanimidad. También «Campo y ciudad», una obra infantil.

En Navidad, la familia se trasladó a la casa de Torremolinos, donde Javier se dio de alta en el colegio de abogados, abriendo su propio bufete.

Vuelva, vuelva, vuelva usted a la acción

Son las palabras que Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina, dedicó a Mercedes Sanz Bachiller en 1941 cuando, hallándose en España enviado por la Fundación Rockefeller para estudiar el efecto de la desnutrición en niños, conoció el Auxilio Social. El doctor Marañón propició un encuentro entre ambos en el que Carrel, a modo de reproche cariñoso, animó a Mercedes tras la caída de mayo de 1940: «no se refugie usted en su casa».

Y así ocurrió. Mercedes fue nombrada ese mismo año consejera del Instituto Nacional de Previsión. Ramón Serrano Suñer —el mismo hombre cuyo discurso de clausura la había hundido año y medio antes— le comunicó personalmente el nombramiento. Y el nombramiento fue impulsado por el ministro de Trabajo, José Antonio Girón de Velasco (antiguo jonsista de Valladolid, cercano a Onésimo en su juventud), con la intención explícita de «reparar» el daño causado. En un giro de guion, el propio sistema que la derribó fue el que, año y medio después, maniobró para recolocarla.

Al carecer de formación en el campo de los seguros, Sanz Bachiller pidió informes, estudió y pronto constató que estos no llegaban al ámbito rural. De su trabajo nacería la Obra Sindical de Previsión Social, que Mercedes dirigiría hasta 1974. El INP integró la Ponencia de la División Azul, creada para atender a familiares y funcionarios destacados en el frente soviético y enviarles ropa de abrigo, tabaco, prensa o comida. La OSPS gestionaba el subsidio familiar, ayudas a familias numerosas, viudas, subsidios de vejez, seguro de maternidad y premios a la natalidad. Así como seguros de accidentes de trabajo y mutualidades.

Además de su labor en la previsión social —en la que consiguió el control político y social de mutualidades y montepíos y el Régimen Especial de Seguros en la Agricultura—, Mercedes Sanz Bachiller fue nombrada, junto con su marido Javier, procurador en Cortes en febrero de 1943, formando parte de los que procedían de la Organización Sindical.

Mientras tanto, Javier había sido designado agregado de prensa en la embajada de España en Lisboa. Y ese cargo era solo una tapadera. Su verdadera misión, encargada personalmente por Franco y el conde de Jordana, era establecer contacto con la comunidad judía; le acompañaba como secretario un judío alemán nacionalizado español, Ernesto Bacharach. Solo cuatro personas conocían la misión real. Mercedes se quedó al frente de la OSPS en Madrid, yendo y viniendo a Lisboa.

El curso 1945/46 comenzó con la familia instalada de vuelta en Madrid; Merceditas y Pilar matriculadas en el Liceo Italiano, Onésimo en el colegio Estudio y la pequeña Ana a cargo de una institutriz francesa. Ese mismo año, y como continuaba siendo jefe nacional de la OSPS, Mercedes mantuvo su puesto de procurador en Cortes en la II Legislatura, cosa que ya no ocurrió con Javier, su marido.

Por esa época, toda la familia se trasladó a Portugal, país adorado por Sanz Bachiller. En 1946, Mercedes y Javier visitaban con frecuencia a don Juan de Borbón, instalado allí desde febrero.

En 1947, Mercedes consiguió la implantación de los seguros sociales a trabajadores españoles en Marruecos de empresas con sede en territorio español y, ese mismo año, a raíz de un Convenio Comercial y de Pagos de Argentina con España, Eva Perón visitó nuestro país y Mercedes ejerció de anfitriona en el INP. En una entrevista la recordaría muy inteligente e interesada en cuestiones sobre crianza de hijos y actividad profesional de las mujeres. Sanz Bachiller expresó una vez más su creencia en la maternidad «en la juventud» y en la maternidad «responsable». Precisamente, era la maternidad lo que le preocupaba en carne propia esos días. Su hijo Onésimo había sufrido una caída de un árbol mientras veraneaban en Portugal, de la que no se había recuperado. Finalmente, la causa era un sarcoma que le ocultaron a su madre, ante la inminencia de un desenlace fatal por el que nada se podía hacer. Mercedes delegó sus funciones para cuidar a su hijo en Torremolinos y, el 5 de julio de 1948, Onésimo Redondo Sanz-Bachiller fallecía con 13 años. El enorme amor por la vida de Mercedes la ayudó, con el paso del tiempo, en su recuperación del sufrimiento por la muerte de su hijo, aunque esta nunca fue total. El 16 de diciembre de ese año, Mercedes Sanz Bachiller se reincorporó a sus obligaciones profesionales.

En 1951, Martínez de Bedoya estuvo a punto de ser propuesto embajador en Montevideo, pero el nombramiento se frustró por presión de los legitimistas y del ministro del Ejército. Como consolación, le ofrecieron el cargo de agregado de prensa de la embajada española en París. Javier, furioso, no quería aceptar; fue Mercedes quien le convenció. Toda la familia se instaló en la capital gala. Mercedes viajaba una vez al mes a España para continuar su labor en la OSPS y en el INP. Tras algunas dificultades económicas en el periplo francés, Javier dimitió de su puesto y se retiró a Aldeamar a escribir, abandonando toda actividad política. Su novela «El torero» tuvo un gran éxito, fue emitida en la SER como radionovela y fue llevada al cine. A raíz de la misma, Orson Welles le encargó un guion sobre Goya —censurado posteriormente por la familia Alba—. Además de escribir, Javier se dedicó a los negocios: montó una gasolinera y construyó el segundo hotel de Torremolinos, Los Álamos.

Años de servicio

Mercedes fue renovada en su cargo de procurador en Cortes en la IV Legislatura, estatus que mantendría hasta la VIII Legislatura, habiendo luchado desde su cargo en el INP por la extensión de seguros obligatorios en las zonas rurales.

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el 8 de marzo de 1959, el Daily Telegraph presentaba a Mercedes Sanz Bachiller como ejemplo de los cambios revolucionarios pero pacíficos que estaban operando las mujeres españolas, como modelo de mujer profesional que no renuncia a la familia.

Entre los años 62 y 63, Mercedes estuvo trabajando en lo que se concretaría como Ley de Bases de la Seguridad Social, que pretendía unificar todos los seguros en un solo sistema. Finalmente derivó en un régimen general y otros especiales, entre los que estaba el agrario. El 31 de mayo de 1966 se aprobó la Ley sobre el Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social, habiendo sido Mercedes Sanz Bachiller su ponente. En 1967, el Ministerio de Agricultura la condecoró con la Banda de la Orden Civil del Mérito Agrícola.

Cuando se celebró el 25 aniversario de la creación de la OSPS, Mercedes había sido la única mujer con un cargo jerárquico en la organización, de manera ininterrumpida además, lo que constituía un hecho si cabe aún más extraordinario. Hasta su sempiterna rival, Pilar Primo de Rivera, quiso reconocer su excepcionalidad y le otorgó, a finales del 66, la «Y» de plata de la Sección Femenina.

Tras 24 años y 8 legislaturas a sus espaldas, Mercedes cesó como procurador de las Cortes Españolas y, a partir de entonces, centraría toda su actividad política en la OSPS y en su cargo de consejera del INP. Fue en el 72 cuando se le impuso la Banda de la Orden al Mérito Civil, concedida por Franco.

Su cese al frente de la OSPS llegó en febrero de 1974, pero Mercedes siguió recibiendo reconocimientos del Gobierno y afectuosos agradecimientos. En esos momentos, destacó la esperada reconciliación con Pilar Primo de Rivera, que le llegó en forma de invitación de esta última para que continuara su colaboración con la Sección Femenina y participara en el Congreso Internacional de la Mujer. Tras la muerte de Franco y durante la Transición, Mercedes siguió ejerciendo su cargo en el INP hasta su completa extinción en 1979.

Pasión por la vida

Fortaleza, vitalidad, entusiasmo. Tres cualidades que, unidas a una extraordinaria capacidad de trabajo e inteligencia, hacen de Mercedes Sanz Bachiller una mujer cuya vida merece ser conocida o, en su caso, recordada. Además de las condecoraciones ya mencionadas, obtuvo la Gran Cruz de la Orden de Cisneros por sus méritos políticos y la Gran Cruz de Beneficencia con distintivo blanco, por su labor al frente del Auxilio Social. Pero, sobre todo, se trata de una mujer que, en la España de Franco y sin olvidar su faceta natural de madre, trazó una sólida carrera política y de servicio a lo largo de cuarenta y tres años.

Huérfana desde muy pequeña, viuda dos veces y habiendo sufrido la pérdida de tres hijos, muy al final de su vida, mirando el mar de Torremolinos, confesaba a su nieta[1]: «Es que a mí me gusta mucho la vida».

Mercedes Sanz de Bachiller falleció en Madrid el 11 de agosto de 2007.


Esta serie ha sido elaborada utilizando como fuente principal la tesis doctoral Pérez Espí, María Jesús, «Mercedes Sanz-Bachiller: aproximación a su biografía política», tesis doctoral dirigida por Joan Maria Thomàs, Universitat Rovira i Virgili, 2017, además de otros documentos de prensa y hemeroteca.


[1] Mercedes Temboury Redondo. Historiadora e investigadora. Autora de La Inquisición desconocida y del libro de entrevistas sobre Historia e hispanismo, Los historiadores hablan.

Es ilicitana y autora del libro 'Whiskas, Satisfyer y Lexatin' (Ediciones Monóculo). Ha participado en obras corales como 'Ser Conservador es el nuevo Punk' de La esfera de los libros o '¿Librar la batalla cultural?', de CEU Ediciones. Como columnista ha aparecido en medios como El Debate, El Español o The Objective. En la actualidad escribe en la sección de Opinión de la Gaceta de la Iberosfera y mantiene colaboraciones con La Iberia o el diario decano de la prensa uruguaya El País. También firma artículos en la revista La Antorcha

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